Ciencia Excel.lencia

Por una ciencia más social y bidireccional

En Eduscopi creemos firmemente que la ciencia debe estar en contacto con la sociedad y tener un compromiso social. Pero somos conscientes de que esto, ahora, no se cumple plenamente. A pesar de los pasos que se han realizado para establecer puentes bidireccionales entre la población y la comunidad científica, todavía queda mucho camino por hacer.

Por este motivo, el pasado noviembre asistimos al curso «Ciencia de excelencia con compromiso social» organizado por la CUIMPB, con la colaboración de la diputación, el Ayuntamiento de Barcelona y el CCCB.

Nuevas formas de hacer ciencia
Buena parte del curso se centró en la forma de hacer ciencia, que sobre todo viene condicionada por la forma en que ésta se evalúa. Valentí Sallarés, director del ICM-CSIC, explicaba que la excelencia en la ciencia depende ahora mismo del impacto que ésta tiene, pero que los parámetros para determinar el impacto se basan sobre todo en el número de publicaciones y en qué revistas están aceptadas. Buena parte de la comunidad científica está de acuerdo en cambiar estos parámetros e incluir indicadores de impacto social, pero coinciden en que no es tarea fácil. Ahora mismo intuimos que nos acercamos a un cambio disruptivo, de transformación, y aunque todavía no se ha llegado a un consenso sobre cómo medir correctamente el impacto social, existen iniciativas como CoAra o DORA que están liderando este camino.

Durante la mesa redonda del primer día, que contaba con diferentes altos cargos de universidades públicas catalanas, también se habló sobre cambiar la forma en que se hace investigación, cambiando la forma de formular preguntas científicas. Las Universidades serían centros en los que, más allá de impartir contenidos específicos, enseñarían a dirigir la investigación a los problemas reales de la comunidad y la sociedad. Para ello, se citaron algunos ejemplos, como evaluar si las preguntas se dirigen hacia Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), trabajar en proyectos que busquen soluciones de forma coordinada entre diferentes disciplinas, o poner en el centro la mirada ética a la hora de comprobar hipótesis.

Otro tema clave que se puso sobre la mesa es el trabajo en comunidad, incorporar a la población en el proceso de investigación, como se hace a través de los proyectos de ciencia ciudadana o los living labs (espacios de experimentación donde diferentes personas -crean innovaciones por la sociedad y el territorio). Para implicar a la población general, también resulta indispensable utilizar un lenguaje accesible y llano. Ahora mismo la ciencia que se publica sólo la pueden entender las personas expertas en el tema, a menudo se hace pesada incluso por especialistas de otros ámbitos. Un lenguaje más divulgativo es una forma más de tejer puentes con la sociedad.

Impacto social
Estas dos palabras ya las hemos mencionado antes, «impacto social», y es que fueron de las más utilizadas en el curso. Hacen referencia a la responsabilidad de la ciencia y el conocimiento que se genera hacia la sociedad. Actualmente, se está dando importancia a la divulgación, o a conceptos como la ciencia abierta, que son iniciativas relevantes y necesarias, pero que tienen una función de transmisión unidireccional, y que de por sí no se traducen en impacto. Es necesario un cambio de paradigma, aproximaciones más holísticas y bidireccionales. También se requieren cambios estructurales en la red de actores que participan en la investigación y un aumento de la cultura científica en la población.

Un ejemplo de iniciativa que promueve el impacto social es la de la Oficina de ciencia ciudadana de Barcelona (OCCB). Josep Perelló, redactor del plan de reimpulso de la OCCB, nos explicaba la singularidad de la ciudad de Barcelona que, con su particular tejido asociativo y con diferentes agentes implicados en la investigación y en movimientos sociales, hacen posible el abanico de proyectos que promueve el OCCB. Esta manera de investigar es la que nos anima a Eduscopi, y de hecho, ya hace años que colaboramos con la OCCB y desarrollamos diferentes iniciativas de ciencia ciudadana.

Otro ejemplo que busca el impacto social es el de co-investigación pediátrica del Hospital Sant Joan de Déu. Begonya Nafria, coordinadora de Patient Engagement en este hospital pediátrico de referencia, explicaba que habían creado el consejo científico “Kids Barcelona”, que incluye a tanto jóvenes sanos como con alguna enfermedad, y que participan en la toma de decisiones de diferentes proyectos del hospital.

La iniciativa más distinta y rompedora seguramente fue la de Scientist Rebellion, puesto que actúan desde el plan activista. Javier de la Casa, científico y miembro de esta organización, nos habló sobre la emergencia climática y social, y la urgencia de cambiar las cosas pero sin caer en el pesimismo y promoviendo la esperanza activa. Luchan por cambios en la gobernanza, en la forma de hacer ciencia y también ejercen e instan a la desobediencia civil desde la comunidad científica. Al respecto, reclamaba que “hay que aceptar socialmente el movimiento activista en la ciencia, y que no penalice a las personas participantes en el desarrollo de su carrera”.

Relacionado con este papel más proactivo y activista de la ciencia, la comunidad de la comunicación científica, que se encuentra anualmente en el Campus Gutenberg, este año redactó un manifiesto por una comunicación científica responsable, para que ésta sea una herramienta para eliminar la desigualdad, la injusticia , la pobreza y otras amenazas a la paz.

Estamos en el buen camino
La asistencia en el curso nos ha dado una nueva perspectiva sobre la ciencia y la investigación, desde muchos puntos de vista diferentes: la academia, el activismo, los agentes de investigación, la población… Salimos entusiasmadas por que se están haciendo muchas cosas en la dirección correcta. Pero todavía hay que trabajar mucho más. Tejer alianzas entre nosotros, es decir, entre la propia comunidad científica, y sobre todo, con el resto de la sociedad. Javier de la Casa decía que «hay que romper la burbuja de la ciencia donde la propia comunidad se formula preguntas y se las responde, porque así nunca llegaremos a la sociedad». Estamos totalmente de acuerdo, la ciencia está por resolver problemas de manera creativa y aportar soluciones para mejorar la sociedad. ¡Hagámoslo!

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