La divulgación científica en la «Ley de la ciencia»

¿Qué dice la ley de la ciencia sobre divulgación científica? ¿Qué importancia concede a la comunicación científica? ¿Cómo se pretende impulsar la participación ciudadana? ¿Y la ciencia abierta?

Su importancia

La divulgación de la ciencia forma parte de los objetivos generales de la ley (Artículo 2). De hecho, dos de los puntos la mencionan explícitamente. En uno (m), se pretende «Impulsar la cultura científica, tecnológica e innovadora a través de la educación, la formación y la divulgación». Totalmente de acuerdo, especialmente en lo tocante a la educación tanto formal como informal de la ciencia. 

En el otro objetivo se remarca esta importancia. En concreto, se defiende promover «el reconocimiento social de la ciencia a través de la formación científica de la sociedad, (y) de la divulgación científica y tecnológica». Además, añade que «la participación ciudadana en la toma de decisiones científicas» debe jugar un papel fundamental.

Participación ciudadana

La participación ciudadana aparece varias veces en el redactado de la ley, lo que da cuenta de la importancia que se le quiere otorgar. Así, la encontramos en tres puntos de los objetivos generales (e, m y ñ). En los puntos (e) y (ñ) se especifica en qué aspectos concretos se pretende que participe la ciudadanía: «en el diseño y objetivos de los programas y proyectos de investigación públicos» y en  la «la toma de decisiones científicas». Es decir, la ciudadanía no se concibe como meros receptores de información o contenido; se pretende que participe activamente en la ciencia como actividad cultural y social. 

Además, el objetivo (m) reclama «esfuerzos específicos para incluir a colectivos con una mayor dificultad de acceso». Dicho de otra manera, hay que repensar la comunicación científica para no dirigirnos exclusivamente a las personas ya interesadas en ciencia que participan habitualmente en las actividades de divulgación científica. 

En este sentido, el artículo 33, explicita que los «agentes de financiación del Sistema Español de Ciencia, Tecnología e Innovación impulsarán la participación activa» con, entre otras, «medidas para el desarrollo de la transferencia bidireccional de conocimiento» (punto d). ¿Cómo conseguir este objetivo? Por ejemplo, logrando que el sector productivo y la sociedad civil pongan de manifiesto «sus necesidades con el fin de contribuir a orientar las líneas y objetivos de investigación de los centros de investigación, de cara a alcanzar un mayor impacto socioeconómico».

Es decir, promover la ciencia ciudadana, en su concepción más abierta (lejos de ser sólo un instrumento de recogida o análisis de datos). Aunque en el redactado de la ley no aparece «ciencia ciudadana» como tal, queda claro que es una práctica que encaja perfectamente con el enfoque de la ley.  Se proponen, incluso, algunas ideas para promover la participación, como aprovechar «estructuras como las plataformas tecnológicas y de innovación, los parques científicos y tecnológicos, entre otros, y herramientas digitales que permitan la articulación de retos, la participación ciudadana, los concursos y, en general, la mejor coordinación entre oferta y demanda de conocimiento.» También se propone (apartado 2 del artículo 38):

  • «la definición de agendas de investigación, 
  • la observación, recopilación y procesamiento de datos, 
  • la evaluación de impacto en la selección de proyectos 
  • y la monitorización de resultados»

Aunque no se explicita en la ley, sabemos, por experiencia directa, que la aplicación de la ciencia ciudadana en educación es una estrategia muy potente y exitosa para todas las entidades participantes. 

El Plan Estratégico en Comunicación Científica que redactamos para L’Hospitalet de Llobregat, se alinea perfectamente con esta concepción de la participación ciudadana. Es más, el Plan Estratégico, redactado el 2020, encaja perfectamente con los postulados de la ley en materia de comunicación científica, lo que refuerza su vigencia y su ambición. 

Ciencia abierta

Otro concepto muy importante, relacionado también con la participación ciudadana, es el de ciencia abierta. La ley le dedica un artículo entero (el 37). En este artículo se especifica que «Los agentes públicos del Sistema Español de Ciencia, Tecnología e Innovación impulsarán que se haga difusión de los resultados de la actividad científica, tecnológica y de innovación, y que los resultados de la investigación, incluidas las publicaciones científicas, datos, códigos y metodologías, estén disponibles en acceso abierto». 

La ciencia abierta permite reforzar «el valor de la ciencia como bien común» (punto 5 del artículo 37). Esta expresión la encontramos también en el punto IV del preámbulo donde se establece que el Ministerio «promoverá iniciativas orientadas a facilitar el libre acceso a los datos generados por la investigación, a desarrollar infraestructuras y plataformas abiertas, y a fomentar la participación abierta de la sociedad civil en los procesos científicos». 

La relación entre ciencia abierta y participación ciudadana, por si quedaba alguna duda, se refuerza en el objetivo (c) (Artículo 2. Objetivos generales): 

«Impulsar la ciencia abierta al servicio de la sociedad y promover iniciativas orientadas a facilitar el libre acceso a los datos, documentos y resultados generados por la investigación, desarrollar infraestructuras y plataformas abiertas, y fomentar la participación abierta de la sociedad civil en los procesos científicos.»

Educación

Desde Eduscopi siempre hemos defendido que la educación es una parte fundamental de la comunicación y la divulgación científica. La ley parece reconocer también el papel de la educación, especialmente en el objetivo general (m): «Impulsar la cultura científica, tecnológica e innovadora a través de la educación, la formación y la divulgación»; y, quizás, del (ñ): «el reconocimiento social de la ciencia a través de la formación científica de la sociedad». Sin embargo, dada su importancia, creemos que la ley hace poca referencia a la Educación como eje principal de la comunicación científica. 

De nuevo, la divulgación

Volvamos a la divulgación. En el artículo 38 se especifica que en el Plan Estatal de Investigación Científica y Técnica y de Innovación se incluirán medidas para la consecución de diferentes objetivos, como (c) «Fomentar la divulgación científica, tecnológica e innovadora». Un punto corto, pero directo. 

Se comprometen también a (d) «Apoyar a las instituciones involucradas en el desarrollo de la cultura científica y tecnológica (…) y el fomento de la comunicación científica e innovadora». ¿Cuáles son las instituciones que aparecen en este punto? Museos, planetarios y centros divulgativos de la ciencia, así como los «agentes de ejecución del Sistema Español de Ciencia, Tecnología e Innovación». En el punto (e) también incluye al personal de investigación y a « las Unidades de Cultura Científica y de la Innovación de universidades y centros de investigación». 

De hecho, en el artículo 32 bis, referente a los «contratos para la realización de proyectos y para la ejecución de planes y programas públicos de investigación científica y técnica o de innovación» se garantizan «Medidas para el apoyo a la investigación y la innovación, tales como (…) el impulso de los centros tecnológicos, centros de apoyo a la innovación tecnológica, parques científicos y tecnológicos, y cualesquiera otras entidades que desarrollen actividades referidas a la generación, aprovechamiento compartido y divulgación de conocimientos. Para ello se utilizarán instrumentos destinados al fortalecimiento y desarrollo de sus capacidades, a la cooperación entre ellos y con otros organismos de investigación.»

Deberes del personal de investigación

En el artículo 15 se definen los deberes del personal investigador, entre los que se encuentra el (d): «Difundir los resultados de sus investigaciones (…) mediante la comunicación y la transferencia a otros contextos de investigación, sociales o tecnológicos (…). En especial, el personal investigador deberá velar y tomar la iniciativa para que sus resultados generen valor social». Seguramente en consonancia con esta importancia, uno de los motivos contemplados para que el personal investigador pueda pedir una excedencia es el de «Transferencia o difusión del conocimiento».

Este deber redunda en la importancia de la comunicación científica promovida desde los centros de investigación. Sin embargo, no se explicita que esta comunicación del personal investigador debe contar con la formación y el apoyo de las unidades de comunicación y de entidades externas. Si no, se corre el riesgo de que la comunicación se perciba como una obligación y que sólo acaben realizándola de manera efectiva y con calidad las personas «con vocación comunicativa», esenciales para la divulgación, pero sobre las que no puede recaer todas las acciones de difusión. En este sentido, quizás echamos en falta en el redactado alguna mención, explícita o implícita, a la profesionalización de la comunicación científica (uno de los pasos en el desarrollo de la comunicación científica, según Toss Gascoigne y Jenni Metcalfe en «The five stages of development of science communication»).

Igualdad

Cualquier forma de comunicación debe tener en cuenta la igualdad y la inclusión. Como hemos visto, el punto (m) redunda en la importancia de incluir «colectivos con una mayor dificultad de acceso». La igualdad se trata, entre otros, en el artículo 4 ter. que promueve «la superación de los roles tradicionales de género (…) a través entre otras acciones de la formación, la concienciación y la divulgación».

Radio y televisión

De manera esperanzadora, se añade un nuevo apartado en el artículo 38 en el que «las cadenas públicas de radio y televisión de titularidad estatal promoverán espacios de divulgación científica en su programación» con el fin de «contribuir a la sensibilización de la sociedad respecto a la ciencia y de trasladar información veraz y contrastada». Esperemos se les dé la visibilidad en canales y franjas horarias prioritarias que se merecen (y que demanda la sociedad, como se desprende, por ejemplo, de las encuestas de Pew Research).

Cierre

En definitiva, desde el punto de vista de la comunicación científica, la ley reconoce su papel esencial, con mención especial a la participación ciudadana y a la ciencia abierta. En consecuencia, se compromete a impulsar y reforzar la difusión y divulgación de la ciencia, especialmente de su reconocimiento social. 

La ley identifica diferentes actores de la divulgación y la difusión como, por ejemplo, el propio personal investigador (para el que constituye, directamente, un deber). Aunque no se explicite directamente, esperemos que la aplicación de la ley tenga en cuenta (y potencie e impulse) el tejido de comunicación científica profesional, sin el cual muchos de estos objetivos serán difíciles de conseguir. Este reconocimiento permitirá avanzar pasos en el desarrollo de la comunicación científica. La ciencia de este país se lo merece. 

¿Y Eduscopi?

Teniendo en cuenta que el lema de Eduscopi es «Comunicación, educación y divulgación científica», no podemos estar más alineados con el redactado de la ley. En nuestra página web, de hecho, podréis consultar los proyectos en comunicación, educación y formación que hemos realizado (siempre con la creatividad como herramienta de trabajo).  

Tenemos amplia experiencia en proyectos de participación ciudadana, especialmente en contextos educativos. Nuestra trayectoria en gestión de proyectos de comunicación, divulgación y educación científica, nos permitió redactar el Plan Estratégico en Comunicación Científica de L’Hospitalet de Llobregat, totalmente alineado con esta ley, aunque está redactado dos años antes. En Eduscopi, por tanto, podemos asesorar, crear y coordinar una enorme abanico de posibles proyectos de difusión de la ciencia. 

Además, somos expertos en formación en comunicación científica, como lo demuestran las formaciones y talleres realizados para los principales centros de investigación y entidades científicas de Catalunya, así como la creación y coordinación del Curso de Especialización y Postgrado en Comunicación Científica (UVic-Eduscopi, desde el 2016). 

¿En qué podemos ayudarte?

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