Nuria Campillo: “La transferencia de conocimiento a la sociedad debería ser, igual que la divulgación, uno de los objetivos de los científicos del mundo académico”

Nuria Campillo: “La transferencia de conocimiento a la sociedad debería ser, igual que la divulgación, uno de los objetivos de los científicos del mundo académico”

Entrevista a la Dra. Nuria Campillo cofundadora de AItenea Biotech

Científica, divulgadora, emprendedora, madre, mujer, referente. Nuria Campillo es investigadora titular en el Centro de Investigaciones Biológicas Margarita Salas (CIB-CSIC), presidenta de la asociación de divulgación científica Ciencia con Tres enCantos y cofundadora de la spin-off AItenea Biotech (CSIC). Empresa de base tecnológica que hace accesible la inteligencia artificial para el desarrollo de fármacos, materiales y compuestos químicos que aporten nuevas soluciones para la sociedad.

La trayectoria de Nuria Campillo y su contribución a la ciencia y su difusión es impresionante. Doctora en química y experta en diseño de fármacos con técnicas computacionales en el campo de las enfermedades neurodegenerativas. Ha publicado más de 80 artículos científicos y ha participado en el desarrollo de más de una decena de patentes. Me encantaría conocer cómo ha sido el camino y el proceso de transferencia de conocimiento de su proyecto.

Comenzamos la entrevista, Nuria desde Madrid, yo desde Barcelona, con un público muy especial. La hija de Nuria que saluda curiosa.

¿Nuria de pequeña tenías la vocación de ser científica?

No, en ningún momento me planteé ser científica. De hecho, yo lo que quería ser de pequeña era secretaria. Lo que pasa es que tuve un profesor muy bueno en 2º de BUP [4º de la ESO] que me hizo ver que Física y Química era increíble. Luego en 3º fue cuando decidí que lo que quería estudiar era Química.

He tenido profesores muy buenos de química orgánica y han sido al final mis referentes.

Es verdad que hay gente que tiene esa vocación desde pequeña. Yo realmente no la he tenido. Hice químicas porque me gustaba mucho, pero tampoco tenía claro que quería hacer. Ni si quiera sabía qué especialización. Yo realmente he ido eligiendo y quien me ha ido modulando han sido los profesores. He tenido profesores muy buenos de química orgánica y han sido al final mis referentes.

¿Qué es lo que te “enganchó” de la investigación, en comparación con la empresa privada?

En la investigación en un instituto como el CSIC los proyectos tienen un fin y unos objetivos a conseguir [Nuria duda un momento y añade], no quiero utilizar esta palabra, pero te puedes “deleitar”. En la empresa privada, un proyecto se abre, si ese proyecto no funciona se cierra. Seguramente es mucho mejor, se quieren conseguir resultados. No hablar sobre el sexo de los ángeles.

Realizaste el doctorado en una empresa, ¿fue ese tu primer contacto con el sector privado?

Es verdad. Se trataba de desarrollar antiagregantes plaquetarios. Fue curioso, porque pasaron toda la fase preclínica, con resultados muy buenos. Y se tenía que decidir si pasaban a fases clínicas. Al final se cayeron porque eran igual de buenos que los que ya estaban en el mercado, entonces iba a ser muy complicado competir.

Pero aprendí un montón. Es verdad que durante esos años no publiqué nada de la tesis. Publiqué colaboraciones cosas aparte. Pero fue muy interesante.

Es otra visión comercial. Las empresas farmacéuticas, son empresas, que van a ganar dinero, pero están relacionadas con el mundo de la salud. Es una espada de doble filo. Y toman una decisión dependiendo de los intereses que tienen. Es normal.

Eres experta en el diseño de fármacos para enfermedades neurodegenerativas, enfermedades raras, menos frecuentes, y olvidadas. Este campo parece especialmente vulnerable en este sentido.

Las enfermedades olvidadas y las enfermedades raras a las empresas farmacéuticas no les interesan económicamente. Aunque es verdad que en los últimos años hay empresas, como GSK, que están trabajando en enfermedades olvidadas. Y en cuanto a las enfermedades raras sí que tienen incentivos, tanto de la Unión Europea como de los EE.UU. para que trabajen en ella.

Nosotros desarrollamos modelos matemáticos que nos ayudan a predecir cualquier propiedad fisicoquímica, biológica, de cualquier compuesto químico.

En tu libro Cómo se fabrica un medicamento señaláis que para desarrollar un medicamento con éxito se estima que pueden ser necesarios hasta mil millones de euros [1.000.000.000 €], y que, además, la probabilidad de que un fármaco pase con éxito todos los ensayos clínicos es baja, inferior al 12%. ¿Cómo pueden ayudar las nuevas técnicas computacionales, la quimioinformática, el aprendizaje automático o la inteligencia artificial, al diseño de nuevos fármacos?

La química computacional lo que ha hecho ha sido acelerar y acortar tiempos, igual que la inteligencia artificial. Y hacer que el ratio de fracaso sea menor.

Por ejemplo, con el screening virtual se pueden estudiar virtualmente grandes quimiotecas, de incluso 1.000, 2.000 o 1.000.000 de compuestos. Y podemos ver qué compuestos son los que mejor se van a unir con dianas terapéuticas, que son esas enzimas y proteínas que están involucradas en el desarrollo de la enfermedad.

También se puede utilizar en el reposicionamiento de fármacos. Donde utilizamos fármacos ya conocidos, que se sabe que son seguros, en nuevas enfermedades. Ahora se ha hecho para encontrar un fármaco que sea eficaz contra la COVID-19.

De esta manera, estamos ahorrando mucho tiempo ya que solamente estudiaremos los compuestos que vayan a interaccionar con esa diana. Si no tuviésemos estas técnicas computacionales tendríamos que estudiar [físicamente] cada uno de esos compuestos in vitro o en un modelo animal.

La inteligencia artificial participa en todas las etapas del desarrollo de fármacos. Desde la identificación de dianas terapéuticas, de compuestos a estudiar, en la síntesis de compuestos en el laboratorio, y también en el diseño de fases clínicas mucho más eficaces.

La transferencia de conocimiento a la sociedad creo que debería ser, igual que la divulgación, uno de los objetivos de los científicos en el mundo académico.

Eres cofundadora de AItenea Biotech, startup que aplica todas estas nuevas tecnologías en una plataforma online.

Soy cofundadora junto con Ramón Goméz-Arrayas y Pablo Talavante, del mundo científico y Manuel Hernández y Carlos Ortega, del mundo empresarial.

Nuria, ¿cuál es la misión de AItenea Biotech?

Es la transferencia de conocimiento a la sociedad, creo que debería ser, igual que la divulgación, uno de los objetivos de los científicos en el mundo académico. Intentar que lo que hemos aprendido todos estos años sea útil de alguna manera.

¿Cómo lo hace?

Nosotros desarrollamos modelos matemáticos que nos ayudan a predecir cualquier propiedad fisicoquímica, biológica, de cualquier compuesto químico. Ese modelo ha aprendido con información que le hemos proporcionado nosotros antes. Te permite ahorrar tiempo, dinero, pero también se reduce el número de animales que se utilizan en experimentación.

Al final lo que estamos haciendo es diseñar nuevos compuestos químicos y estructuras. Esta tecnología se puede aplicar a cualquier compuesto químico, y esto significa que no solamente podemos aplicarlo al sector farmacéutico, sino que es aplicable, a otros sectores, como el de la energía renovable, de hidrocarburos, cosmética… Y, además, tenemos un equipo multidisciplinar, con experiencia en diferentes áreas científicas, lo que nos permite además de predecir cualquier propiedad físico-química y biológica, diseñar nuevas estructuras y sintetizarlas.

¿Para ti cuáles han sido los principales retos a la hora de montar AItenea Biotech?

El principal reto para mí es el empresarial. Porque es un mundo completamente diferente al científico. Me tiene un poco traumatizada [Risas]. Si no fuese por Manuel y Carlos de Innova [empresa que asesora emprendedores a desarrollar sus proyectos] nos estaría costando muchísimo más los aspectos empresariales. Estaríamos a otro nivel. Y el otro, darnos a conocer a las empresas y que nos hagan caso.

¿En este proceso, has contado con el apoyo del CSIC?

Bueno, el CSIC te ayuda al principio y promueve la creación de spin-off. Eso está fenomenal. Pero una vez creas la spin-off, por la ley de la ciencia, los funcionarios solamente podemos tener un 10% de las acciones y no podemos formar parte del consejo administrativo, ni trabajar. Entonces, es complicado, porque has puesto toda tu ilusión, todo tu trabajo y luego lo tienes que dejar. Habría que intentar que esto cambiara y que se pudiese compatibilizar.

Comentabas que uno de los principales retos había sido daros a conocer. Hasta el momento, ¿dónde habéis presentado a AItenea Biotech?

Hemos intentado darnos a conocer en diferentes sectores, empresas, inversores, también en el mundo académico y en los medios. 

Empezamos por el healthstar madri+d [programa para la creación de startups Healthtech en Madrid]. También en empresas, inversores, premios como el Madrid Impacta [al emprendimiento social]. Y en el Parque Científico de Madrid, un foro muy interesante, porque allí hay muchas empresas. También he escrito artículos en varios periódicos.

¿Habéis adaptado el mensaje para cada uno de ellos?

Tienes que cambiarlo completamente, depende del sector al que te dirijas. Al financiero lo que le interesa es el resultado, ¿esto en qué se convierte? En números, ¿qué ahorramos?

Y luego, en general, cuando vas a presentar los tiempos son siempre muy cortos. Tienes que tener las ideas muy claras y en un tiempo muy, muy cortito. Es complicado.

Tú tienes una gran experiencia como divulgadora científica, ¿esto te ha ayudado en la comunicación de AItenea Biotech?

Yo creo que sí, pero no me ha resultado nada fácil. Comprimir en 3 minutos o 5 minutos toda la información. ¿Cuándo empieza? ¿Por qué? ¿Misión? ¿Cuál es tu mínimo producto viable? El equipo…, pero es práctica.

¿Qué otros aspectos son importantes?

Es importante en qué posición estás. Si somos muchos, si estás en el medio o al final, es más fácil que se olviden de ti.

Y luego, es muy importante cómo empiezas tu discurso, que captes su atención desde el principio. Y en tres minutos es complicado. A mí me ha costado.

¿AItenea Biotech tiene un plan de comunicación?

Lo hemos tenido en cuenta, pero de momento no lo tenemos. Estamos intentando desarrollar un plan de comunicación con una empresa, pero es caro, si lo quieres hacer con profesionales.

Esta semana estará disponible la página web (https://aitenea.com/) y tenemos Twitter (@AItenea_startup).

¿Ahora cuál crees que es el principal reto que tiene AItenea Biotech por delante?

El principal reto es seguir creciendo. Sacar la plataforma, que se ha testado con grupos de investigación, pero todavía no está funcionando. Que las empresas nos abran la puerta y conseguir al menos un cliente a nivel farmacéutico.

Y ahora centrarnos en el cliente que tenemos, que estamos muy contentos, y hacer un muy buen trabajo con él. Yo creo que lo que tenemos que demostrar es que somos buenos. Y a partir de ahí, si lo demostramos, se abrirán muchas puertas.

Si tienes una idea y tienes ganas, animo a llevarla adelante. Puede ser que no salga bien, pero es una experiencia muy gratificante.

¿A alguien que esté a punto de emprender en ciencia, qué le dirías?

Yo desde el mundo científico animo a la transferencia del conocimiento y a montar spin-off. Es verdad que es difícil, pero creo que es muy bonito y creo que es uno de nuestros objetivos, junto con la divulgación. Creo que se lo debemos a la sociedad.

Si tienes una idea y tienes ganas, animo a llevarla adelante. Puede ser que no salga bien, pero es una experiencia muy gratificante. Es verdad que hay momentos en que estamos trabajando un montón, hay nervios, y no es todo maravilloso, pero es emocionante, porque estás creando tu empresa.

Por cierto Nuria, una última pregunta, al leer el nombre de AItenea Biotech, no puedo dejar de pensar en Atenea, diosa griega de la sabiduría. ¡Me encanta! ¡Una empresa con nombre de mujer! ¿Tiene algo que ver?

Sí. Los dioses griegos me chiflan, de hecho, mi hija se llama Ariadna. Atenea es la diosa griega de la sabiduría y también de las matemáticas. Y AI de Artificial Intelligence. De ahí surge AItenea.

¡Nuria muchísimas gracias por la entrevista y mucha suerte con el proyecto!

😊 Nota: Cada frase de esta entrevista está acompañada de una sonrisa.

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