Enrique Hernández, CEO de Loop Dx: «Como científicos creo que deberíamos cambiar un poco el chip. Contar tu proyecto de una forma menos científica, más comunicativa»

Enrique Hernández, CEO de Loop Dx: «Como científicos creo que deberíamos cambiar un poco el chip. Contar tu proyecto de una forma menos científica, más comunicativa»

Imagen destacada para la entrevista a Enrique Hernández, fundador y CEO de Loop Dx.

Fotografía original cedida por Enrique Hernández

Han pasado más de 10 años des de que nos conocimos estudiando Biotecnología en Lleida. Tras terminar la carrera, Enrique Hernández, Kike, decidió irse a Salamanca para realizar un máster en neurociencias. En 2017, terminó su doctorado en el Hospital La Paz de Madrid, donde investigó sobre las respuestas del sistema inmunitario frente a enfermedades como la sepsis. En 2018, tras finalizar el programa d·HEALTH Barcelona, decidió fundar su propia startup: Loop Dx. Una empresa con la que, junto a sus socios, están desarrollando un dispositivo para el diagnóstico de la sepsis.

¿En qué momento decidiste emprender?

Durante la tesis empecé a cuestionarme algunas cosas. Veía que muchas de las publicaciones que hacíamos, a pesar de ser muy traslacionales, estaban alejadas del contexto médico. Por ejemplo, si descubríamos un biomarcador al final nunca se terminaba usando en la práctica clínica. Esto me llevo a replantearme un poco la carrera.

¿Y emprender era la respuesta?

Como investigador me gustaba el hecho de tener una cierta autonomía, de poder llevar a cabo proyectos propios. Pensé que sería complicado encontrar una posición en una empresa que cumpliera con este requisito y entonces descubrí el mundo del emprendimiento.

¿Cuál fue el primer paso tras terminal la tesis?

Al principio no sabía por dónde empezar, pero encontré el programa d·HEALTH de Biocat que tenía una propuesta que me gustó mucho. Para mí era perfecto, porque yo quería salir del mundo de la investigación y meterme en un proyecto de innovación, aunque en ese momento aún no sabía que era exactamente innovar.

¿En qué consiste exactamente este programa?

Realmente, el programa está muy bien porque simulan el desarrollo de un proyecto de innovación. Al inicio te organizan por equipos, que además son multidisciplinares y te pasas un par de meses en un hospital para coger ideas y ver dónde hay una necesidad que se podría cubrir. El objetivo es desarrollar algo relacionado con la salud. En una segunda fase ves como podríais crear un producto hipotético para solucionar esa necesidad y por último, validas la idea. Es decir, ves si se puede montar una empresa a partir de ese producto y si podría ser rentable económicamente.

Entonces ¿lo recomendarías?

La verdad es que fue una buena experiencia. No solo aprendí de lo que me enseñaban en el programa sino también de la gente con la que formé equipo. Te permite aprender de otras personas con un perfil totalmente diferente al tuyo. 

¿De dónde surge la idea para desarrollar un dispositivo para el diagnóstico de la sepsis?

Gracias a la inmersión que hicimos en el Instituto Guttmann. Vimos que los pacientes padecían de muchas infecciones. Los test de microbiología tardaban mucho en dar los resultados y muchas veces ni se realizaban. Al final los médicos decidían el tratamiento únicamente basándose en los síntomas.

Nos dimos cuenta de que había una oportunidad para innovar y durante el máster decidimos centrarnos en el diagnóstico de la infección de garganta.  Vimos que se daban muchos antibióticos a pesar de que la mayoría de las infecciones eran víricas.

¿Pero cómo pasamos de intentar diagnosticar la infección de garganta a la sepsis?

Durante una de las entrevistas que hicimos con médicos y personal de atención primaria nos dimos cuenta de que ya existía un test en el mercado, pero que no se usaba. 

Ups… ¿Y ahora qué?

Para no cambiar de idea y poder acabar con el proyecto durante el programa, decidimos pensar en cómo mejorar ese test para que fuera más útil. Diseñamos un test mejorado que fuera más fácil de usar.

«Las crisis siempre vienen cuando dejas de estar dirigido»

¿Y al terminar el máster?

Es cuando viene la crisis. Las crisis siempre vienen cuando dejas de estar dirigido. Al acabar el máster decidimos tener una reunión interna de equipo y plantearnos tres cosas: si nos gustaba el proyecto y queríamos continuar, si nos gustaba el equipo y queríamos seguir juntos y si queríamos emprender. Finalmente, los otros dos miembros del equipo decidieron, por diversos motivos, que no querían seguir con este proyecto.

¿Tú tampoco quisiste seguir con el proyecto basado en la infección de garganta?

No. En mi caso, también lo abandoné porque me pareció que solo intentar mejorar los test que ya existían en el mercado, no era suficiente para crear una startup de innovación.

Después de un tiempo para asentar todos los conocimientos que habíamos aprendido durante el programa d·HEALTH y la información que habíamos sacado de todas las entrevistas me plantee: ¿Por qué no usar todo lo que he aprendido durante el doctorado sobre infecciones y sepsis? Y ahí es cuando surgió el proyecto orientado al diagnóstico de la sepsis.

Vale, ya tienes la idea y ¿ahora qué?

Antes de constituir la empresa contactamos con diferentes hospitales para intentar establecer un acuerdo de colaboración con la intención de validar nuestra idea. Conseguimos convencer a Joan Sabater, médico del Hospital de Bellvitge. El hospital nos puso en contacto también, con personas como Erica, médico de urgencias (y actualmente CMO de la empresa), que nos ayudó con distintos programas de emprendimiento y a validar la necesidad y definir mejor el producto. Además, el hospital ofrecía un soporte para pedir financiación pública.

¿Cuándo decidís crear la startup?

En 2018 ganamos un premio de 3.000 euros, pero para poder disfrutar del premio teníamos que constituir la empresa, así que ahí fue cuando nos lanzamos. Gracias a constituirla pudimos establecer un convenio de colaboración con el hospital y definir los acuerdos. Al colaborar con el hospital nos convertimos en algo más serio y gracias a esto nos concedieron un proyecto público que nos permitió comenzar a validar la idea que teníamos en mente. 

Un punto clave para cualquier startup es la financiación. ¿De dónde sale el dinero?

En las fases más tempranas hay más financiación pública, pero también porque se pide menos dinero. Puedes pedir des de 30.000 hasta 100.000 euros. Pero hay que tener en cuenta que el dinero de los proyectos públicos de innovación muchas veces va a parar al hospital.

¿Y las aceleradoras?

Sí, las aceleradoras ofrecen mentoría, contactos y normalmente dinero, aunque no siempre. Desgraciadamente en España y Europa las aceleradoras no dan apenas dinero comparado con las de Estados Unidos.

¿Saber comunicar es fundamental para poder conseguir financiación y hacer crecer la empresa?

Sí claro. Todo el rato estás explicando tu proyecto. Es lo que llamamos pitch. Normalmente, dependiendo del formato, tienes 3, 5 o 10 minutos para hablar de tu proyecto y generar interés.

¿Supongo que no es lo mismo explicar tu trabajo como investigador que vender tu proyecto como startup?

Sí, totalmente. Además, tienes que comunicar todas las partes de la empresa. Des de la parte científica, a la parte económica, legal, regulatoria o incluso hablar de cuanto vas a vender, y todo esto en un formato que se entienda dependiendo del público.

A veces es complicado explicar la idea científica de manera que se entienda o sin destruir la patente. De hecho, nuestro pitch cambia prácticamente cada mes.

¿Es algo que intentáis mejorar constantemente?

Constantemente. Además, el proyecto puede cambiar muy rápidamente, es algo muy dinámico, y tienes que incluirlo en las presentaciones, pero siendo coherente siempre con tu discurso.

¿Has tenido que mejorar en tu faceta de comunicador?

He tenido que aprender mucho. Como científicos, muchas veces no nos gusta comunicar ni nuestros propios resultados. Y de repente pasas de eso a tener que estar todos los días explicando tu proyecto una y otra vez.

¿Entonces comunicar no es algo que te gustara hacer des de un principio?

No, la verdad es que nunca me ha gustado. Yo era el típico científico que explicaba lo justo del paper y de mis datos.

«Como científicos, a veces pensamos que con tener unos buenos datos es suficiente»

¿Crees que a lo mejor no se le da suficiente importancia a la comunicación en el mundo de la investigación?

En todos los laboratorios en los que he estado parece que da como pereza comunicar o hacer labmeetings. Creo que se le debería dar más importancia a eso. Yo mismo siempre he renegado un poco y se me daba fatal. También era de los que pensaba así y no valoraba la importancia de comunicar. Como científicos, a veces pensamos que con tener unos buenos datos es suficiente.

La actitud a la hora de comunicar también es importante…

Claro, eso se nota. Si tú no estás emocionado explicando tu proyecto, yo no quiero ni escucharlo. Yo creo que en parte es por el miedo a exponerte, pero como científicos creo que deberíamos cambiar un poco el chip. Contar tu proyecto de una forma menos científica, más comunicativa. A veces nos parece que si no ponemos todas las palabras científicas estamos contando una mentira y eso no es verdad.

¿Has hecho algo específico para mejorar o aprender a comunicar?

En los programas de aceleración suelen tener semanas de aprendizaje y clases. Además, durante el programa d·HEALTH yo no era quien solía hacer las presentaciones, pero al disolverse el equipo y empezar con el nuevo proyecto no me quedo otra que ir al toro.

¿La práctica hace al maestro?

Sí, hay gente a la que se le da bien comunicar y a otra no tanto. En mi caso no se me daba muy bien. Pero al final es como todo, es ponerte a ello y aprender, como aprender un idioma. Por mucho que al principio no se te dé muy bien, si empiezas a hablar al final serás capaz de mejorar.

¿Le estás cogiendo el gustillo?

He descubierto que depende del formato. No me importa dar pitch de 3-5 minutos delante de un gran aforo porque soy muy sintético. En grupos pequeños también me siento cómodo explicando el proyecto. Pero, por ejemplo, estar una hora hablando no me gusta nada, de hecho, suelo hacer actividades para que la gente hable.

«Sería necesario tener una persona de innovación por cada laboratorio, para que haga este ejercicio de transferencia»

¿Nos quedan cosas por mejorar en comunicación?

Yo creo que sí. Como científicos publicamos en revistas muy especializadas y muchas veces ni siquiera entendemos el trabajo de otros científicos. Entonces ¿cómo vamos a intentar transferir eso a la sociedad?

¿Qué solución propones?

Yo creo que sería necesario tener una persona de innovación por cada laboratorio, para que haga este ejercicio de transferencia. Quizás podrían existir becas de innovación, como las becas de doctorado. Creo que sin estos perfiles es difícil trasladar los proyectos más allá de una publicación científica.  Además, eso podría ser muy útil para encontrar otras fuentes de financiación para las investigaciones.

La entrevista termina pero la conversación sigue. Intentamos arreglar el mundo sin éxito mientras nos ponemos al día.

Muchas gracias Kike, a la próxima ronda invito yo (:

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