Tu agüita amarilla o como el ibuprofeno que te has tomado llega al río

Tu agüita amarilla o como el ibuprofeno que te has tomado llega al río

como el medicamento que te has tomado llega al río

Mi agüita amarilla” es una canción del grupo “Toreros muertos”, de tono irreverente pero que describe bastante bien el ciclo del agua, desde que tiramos de la cadena hasta que llega  a los ríos. Empieza con unas cervezas y una visita al baño. No os diré más, escuchadla. Y como en la canción, lo que os voy a explicar empieza con una visita al baño. En la canción, Pablo Carbonell mea las cervezas de más ¿pero que pasa con el ibuprofeno que nos hemos tomado para el dolor y la fiebre o el medicamento para la infección o la hipertensión? Pues lo mismo, de una manera u otra los meamos, como la cerveza y llega al río.

Cuando tomamos un medicamento, por vía oral, por ejemplo, la cantidad que es utilizada por el organismo no es el 100%. Para asegurar su efecto, las dosis que nos tomamos son un pelín en exceso. Una fracción es asimilada por las células pero otra parte no. La fracción de medicamento asimilada, una vez han realizado su función terapéutica en las células, es metabolizada, es decir, su estructura química puede cambiar. Por tanto, al final en el pis va una mezcla de medicamento sin metabolizar y metabolizado. Esto depende mucho del medicamento. Por ejemplo, el antibiótico amoxicilina se excreta en un 80-90% sin metabolizar, el antiinflamatorio ibuprofeno entre un 1 y un 8% y en caso de la fluoxetina, el componente principal del Prozac, menos de un 5% se excreta como compuesto químico original.

Tomando medicamentos como si no hubiera mañana

El ibuprofeno que te has tomado va al río

Así, en tu agüita amarilla que va a la taza del váter van disueltos los medicamentos que tomas, metabolizados o no, y tú vas y tiras de la cadena. Según los últimos datos de eurostat, el 48% de los ciudadanos europeos consumieron algún tipo de medicamento durante el año 2014. Por tanto, es una cantidad considerable de agüita amarilla con medicamento que va al alcantarillado y de ahí a la estación depuradora de tu municipio. En la canción se saltan este paso, pero éste es el que garantiza que la mezcla de agua usada en el baño, la cocina, la lavadora etc etc, pueda ser vertida a los sistemas acuáticos naturales sin excesivo impacto.

La planta depuradora elimina materia orgánica, nutrientes y otros compuestos contaminantes hasta valores legales. El problema es que las depuradoras no pueden con todo. Por un lado está el tema de que la población envejece y eso genera mayor consumo de fármacos. También el diseño y funcionamiento de las plantas depuradoras, no hay de momento ninguna normativa que obligue a la eliminación de los fármacos como contaminantes en las depuradoras y además hay compuestos muy difíciles de degradar por los organismos encargados depurar el agua (si quereis saber sobre el proceso de depuración de aguas leed esta entrevista). Por ejemplo el diclofenaco se degrada entre un 18 y un 75%, el ácido acetilsalicílico entre un 50 y un 80%, pero la carbamazepina, medicamento usado para tratar trastornos emocionales o el antibiótico eritromicina tienen una degradación menor al 30%.

Tirando pastillas a la piscina olímpica

El resultado es que en nuestros ríos se encuentran estos compuestos. Por ejemplo, en un artículo de 2016 se estudiaron 4 cuencas de ríos españoles. Por ejemplo, en algunos puntos de la cuenca del río Llobregat, los autores encontraron valores de 180 nanogramos/L (ng/L) de ibuprofeno y 187 ng/L del ansiolítico lorazepam. En ríos de la cuenca del Ebro, se determinaron cantidades mayores en algunas localidades, 868 ng/L para el ibuprofeno y 305 ng/L para el lorazepan. O dicho de otra manera el equivalente aproximado a tirar de 1 a 5 comprimidos de ibuprofeno en una piscina olímpica o de 650 a 1300 pastillas de lorazepan. Visto así podría parecer poco, una piscina olímpica tiene mucha agua. Lo malo es que en las cuencas del Llobregat o el Ebro no se cuantificó solo ibuprofeno o lorazepan, sino 80 fármacos diferentes. Ponte a sumar pastillas en la piscina olímpica… Además, debido al uso continuo y generalizado de los fármacos estos llegan a los ecosistemas acuáticos de manera continua. Son, por tanto, pseudo persistentes.

Llegados a este punto, surge la pregunta ¿pueden estas cantidades producir algún efecto en los organismos que viven en los ríos?

Y no son inocuos

Pues alguna cosa se sabe. Una de las cosas que se saben es que los organismos acaban incorporando en sus cuerpos los fármacos que hay en el medio. Esto lo hacen o bien por estar en contacto con el agua contaminada, o bien por alimentarse de otros organismos contaminados. Por ejemplo dos estudios diferentes han encontrado varios tipos de fármacos en los tejidos de insectos y peces de ríos catalanes.

También se ha demostrado que las concentraciones de fármacos halladas en los ríos producen efectos sobre los organismos acuáticos. Estos efectos pueden darse sobre su comportamiento, alterando su capacidad para huir de los depredadores, poder cazar las presas o interactuar con otros individuos de su especie. Esto puede acarrear problemas para la supervivencia del individuo o la viabilidad de la población. Un estudio sobre los efectos del ansiolítico benzodiacepina en peces, demostró que su actividad era más elevada de lo normal, su interacción con otros individuos de la misma especie se había reducido y que la búsqueda de alimento era mayor que en los peces no expuestos al fármaco.

En otros casos estos efectos se dan sobre los propios órganos y tejidos de los organismos, afectando sus funciones fisiológicas repercutiendo negativamente a su capacidad reproductora o estado de salud general. En un estudio ya clásico, se realizó un experimento de varios años de duración en un lago al que se contaminó con concentraciones muy bajas del compuesto 17α-etinilestradiol, el principio activo de algunas píldoras anticonceptivas. El resultado fue la desaparición de la población de peces por la feminización de los peces macho. Otro experimento con truchas arco iris, demostró que estas sufrían daños en sus riñones después de ser expuestas durante un mes a concentraciones de diclofenaco ligeramente superiores a las que se observan en ríos contaminados.

Para más información:

Monteiro, S. C., & Boxall, A. B. (2010). Occurrence and fate of human pharmaceuticals in the environment. Reviews of environmental contamination and toxicology, 53-154.

Fent, K. (2008). Effects of pharmaceuticals on aquatic organisms. In Pharmaceuticals in the Environment (pp. 175-203). Springer, Berlin, Heidelberg.

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