Las nuevas vacunas de ARN mensajero, ¿invención del año 2020?

Las nuevas vacunas de ARN mensajero, ¿invención del año 2020?

Las nuevas vacunas de ARN mensajero han aparecido de manera inesperada en el 2020, y han supuesto nuestra salvación para intentar frenar la pandemia del SARS-CoV-2, descontrolada a nivel mundial. 

Con una rapidez jamás vista, farmacéuticas de todo el mundo han optimizado todos sus recursos y se han puesto de acuerdo para sacar al mercado vacunas contra la COVID-19 basadas en esta tecnología de ARN nunca explotada en nuestro mercado. Y es que no solo una, sino dos vacunas han sido aprobadas por la FDA y la agencia europea del medicamento en 2020.

Por la celeridad e inseguridad, al usuario le pueden surgir ciertas preguntas:

¿Es segura una tecnología que nunca ha sido usada?

¿Se han inventado este año?

¿Por qué vacunas de ARN y no convencionales?

En este artículo intentaremos desvelar los secretos de estas “nuevas” vacunas que fueron inventadas hace más de 30 años.

ARN mensajero, ese viejo amigo

Para responder estas preguntas hay que ir a la base y explicar en qué consiste una vacuna de ARN, y para ello tenemos que adentrarnos en el mayor “dogma” de la biología:

ADN -> ARN -> proteína

Producción de proteínas a partir de ARN mensajero y de ADN.
ADN-ARN-proteina.
https://www.news-medical.net/life-sciences/-Types-of-RNA-mRNA-rRNA-and-tRNA-(Spanish).aspx

La información genética de cada célula de nuestro organismo y de lo que nos constituye como seres vivos es el ADN, una molécula muy larga, organizada y repleta de información que se encuentra en el núcleo de nuestras células. Uno de los mecanismos que tiene el ADN para procesar su información es mediante la producción de proteínas, es decir, biomoléculas que desarrollan actividades y estructuras a todos los niveles: células, tejidos, músculos, etc.

Las proteínas desempeñan numerosas e infinitas funciones, y cada proteína es completamente distinta a la anterior. Para producirlas, el ADN sintetiza un intermediario llamado ARN mensajero. Este consiste en una versión reducida, simplificada y corta del ADN que contiene la información justa para producir la proteína de interés en un proceso llamado “traducción”.

El ARN mensajero por tanto es una pequeña cadena parecida al ADN, simple, concisa pero con mucha información. Si el ARN mensajero entra en una célula que pueda leerla, dicha célula podrá producir la proteína que describe su secuencia.

¿En qué consisten las vacunas de Ptizer y Moderna?

Estas vacunas aprovechan la capacidad de las células de usar cualquier ARN mensajero y producir proteínas a partir de este. De esta manera, Ptizer y Moderna sintetizan y protegen una secuencia de ARN mensajero correspondiente a una de las proteínas del COVID 19 (concretamente de la parte exterior), que formará parte de la formulación final.

Tras inyectarnos la vacuna, nuestras células del organismo incorporan el ARN mensajero y producirán la proteína del SARS-CoV-2 en masa. Una vez tenemos la proteína dentro, nuestro sistema inmunitario comenzará a responder, produciendo anticuerpos y memoria a largo plazo contra el virus.

Para más información sobre cómo funciona el sistema inmunitario, lee este pequeño artículo que lo resume.

(https://www.vaccines.gov/es/b%C3%A1sicos/trabajo/prevenci%C3%B3n)

Cómo funciona la vacuna de ARN mensajero de Moderna o Ptizer
Science.  V. ALTOUNIAN/SCIENCE. Licencia CC

¿Es nueva esta tecnología de ARN?

Sorprendentemente, hasta el pasado 2020 no se habían implantado las vacunas de ARN mensajero en el mercado, por lo que es común preguntarse, ¿es nueva esta tecnología?

La tecnología que permite usar ARN mensajero no es nueva, sino que fue descubierta hace más de 30 años. Ya en 1989, investigadores del Salt Lake institute y de la universidad de California informaron del posible uso de ARN mensajero para producir proteínas de manera externa en células.

En los años 90, y tras explorar esta técnica, investigadores del “Institu National de la Santé” en Francia sugirieron por primera vez el uso de ARN mensajero para la producción de vacunas. Esto llevó a Novartis a comenzar a desarrollar estas vacunas, describiendo en 2012 la primera vacuna sintetizada a partir de ARN mensajero. Finalmente, tres años más tarde, la misma Novartis demostró que se podía desarrollar una vacuna contra la gripe de ARN mensajero en solo un mes, cuando normalmente se tarda un año.

Lo cierto es que otras empresas como Moderna, CureVac o Sanofi Pasteur han estado toda la década de los 2010 desarrollando y testeando vacunas de ARN para la gripe, demostrando una positiva respuesta inmunitaria principalmente en ratones y conejos, pero nunca llegando a fases clínicas.

¿Por qué ahora?

Se cree que el motivo por el cual nunca se ha lanzado al mercado una vacuna de ARN es la falta de necesidad y la complejidad en el transporte de estas vacunas (requieren temperaturas de -70ºC y son muy inestables una vez descongeladas).

Sin embargo, el SARS-CoV-2 llegó a nuestras vidas y surgió la necesidad de tener vacunas rápidamente. Una de las grandes ventajas de la producción de vacunas de ARN es la rapidez de producción, ya que solo requiere la secuenciación de una de las proteínas del virus para producir el ARN a partir de esta.

Las vacunas de ARN mensajero han llegado para quedarse, y si bien necesitan muchas mejoras y optimizaciones (como la de mantenerse a temperatura ambiente), han conseguido la aceptación por parte de muchas empresas farmacéuticas. No será de extrañar que en los próximos años tengamos a nuestro alcance vacunas de este tipo para combatir la malaria, el VIH o el ébola.  

Si quieres más información sobre empresas que desarrollen esta tecnología, lee esta entrevista que realizamos en el blog a Cristina Latasa, directora de la empresa “Recombina”.

Fuentes

1.         Malone, R. W., Felgner, P. L. & Verma, I. M. Cationic liposome-mediated RNA transfection. PNAS 86, 6077–6081 (1989).

2.         Dolgin, E. How COVID unlocked the power of RNA vaccines. Nature 589, 189–191 (2021).

3.         Geall, A. J. et al. Nonviral delivery of self-amplifying RNA vaccines. Proc Natl Acad Sci U S A 109, 14604–14609 (2012).

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  1. Pingback: Cristina Fornaguera, directora del proyecto CoviNanoVax

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