Extraña noticia

Extraña noticia

La mañana era fría. En cuanto salgo de mi habitación noto el calor del fuego a tierra y olor a tortitas, me imagino lo que está pasando en el piso de abajo. Papá encendiendo la chimenea con la intención de que el ambiente de la casa sea más acogedor mientras mamá prepara el desayuno.
En ese mismo instante veo como Xavi, mi hermano pequeño, sale de su habitación haciéndome burlas y baja corriendo al piso de abajo. Mientras bajo la escalera se confirman mis sospechas, el aroma de las tortitas de mamá inunda la casa y veo como el fuego a tierra está en marcha.
Me presento, soy Jana y tengo 11 años, vivo en una casa con mis padres y mi hermano pequeño Xavi. Estudio sexto curso de primaria, me gusta mucho ir al colegio, leer y practico gimnasia rítmica pero lo que más me gusta es estar con mi familia y con mis amigas.
Como cada sábado, desde que tengo uso de razón, mi padre sale a correr por la mañana y vuelve con el periódico del día, enciende el fuego de la chimenea y se da una buena ducha. Dice que esa rutina lo pone a tono por la mañana, lo revitaliza y de esta manera encara el día con más energía. Yo personalmente alucino, cuando me levanto bastantes problemas tengo con bajar las escaleras para ir a desayunar!
El periódico estaba encima de la mesa de la cocina y mostraba los datos sobre la pandemia como era habitual en los últimos meses. Últimamente siempre la misma historia, número de contagios por cada 10000 habitantes, tasa de contagios, número de muertes que se producían debido a problemas respiratorios…
Después de desayunar papá me llevará de excursión. Ayer me dijo que le apetecía ir a dar un paseo por el bosque, quería recoger unas plantas. Me encantaba ir con mi padre a la montaña. Es un apasionado de las plantas y me explica muchas cosas acerca de sus propiedades. Recuerdo el día que me llevó a un pequeño huerto cerca del río donde un amigo suyo tenía plantadas plantas de guisantes, arrancó una y me mostró cómo en la raíz había unas pequeñas bolitas, visibles a simple vista, donde la planta y unas bacterias trabajan juntas para fijar nitrógeno. No entendí muy bien el proceso pero papá me decía que el nitrógeno era muy importante para el crecimiento de las plantas y la producción de frutos. Me explicó que era importante, hasta tal punto que en zonas donde los suelos son muy pobres en nitrógeno existen plantas que se han adaptado convirtiéndose en plantas carnívoras!!!
– De esto hablaremos otro día – me dijo-.
Hoy ha prometido hablarme sobre las plantas de la familia de las solanáceas.
Cogimos el coche. Durante el camino me explicó que esta familia de plantas herbáceas crece por todo el mundo excepto en la Antártida y que comprende unas 2700 especies. A esta familia pertenecen especies alimenticias como la patata, el tomate, el pimiento, la berenjena y el chile, especies ornamentales como la petunia y otras muy interesantes conocidas mundialmente por sus efectos medicinales.
-Una de ellas es la mandragora – dijo después de una pausa-. Supongo que notó mi falta de interés por lo que me estaba explicando y quiso llamar mi atención.
Soy una apasionada de Harry Potter, he leído todos los libros y visto todas las películas. Además tengo mi merchandising particular, pijama y jersey de gryffindor, figurita, taza y hasta una colección de calcetines. Al escuchar el nombre de esa planta que tanta gracia me hizo al ver la película me despertó el interés. Siempre había pensado que la mandrágora era una invención de J.K. Rowling y que esa planta con raíz con forma de personita no existía en la naturaleza.
Me explicó que era cierto que su raíz era muy grande y profunda y que en ocasiones por sí sola o con ayuda, podía mostrar forma humana.
– Lo del chillido si que no!- dijo – aunque del tema de los sonidos que pueden emitir las plantas hablaremos otro día!!
Me explicó que era una planta extremadamente tóxica. No solo si la ingieres, que puede ocasionar la muerte, incluso puede ocasionar mareos y dificultad para respirar simplemente con manejarla.
– En la edad media la utilizaban las brujas para sus rituales y ungüentos.- explicó-.

Aparcamos en un descampado cerca de un campo de fútbol a las afueras del pueblo. Empezamos a caminar. Poco después de iniciar la ruta empezó a llover y en breves instantes empezamos a oler el inconfundible olor a tierra mojada. Me hizo recordar… geosmina!!! A mediados de octubre pasado, en una de nuestras excursiones, nos topamos con una fuerte tormenta. Tuvimos dificultades para encontrar donde resguardarnos ya que nos encontrábamos en medio del bosque. Por suerte nos encontramos con un pequeño refugio. Allí estuvimos más de una hora. Allí fue donde papá me habló de la geosmina. Me pareció entender que era una molécula producida por una bacteria del suelo. Al recibir el impacto de las gotas de lluvia, la bacteria liberaba la molécula que se dispersara en forma de aerosol en el ambiente produciendo ese inconfundible aroma a tierra mojada.
Pronto dejó de llover y retomamos el sendero. Esta vez papá me llevó por senderos que no conocía y pronto empezamos a escuchar el sonido del agua de un riachuelo. Me enseñó la foto de la planta que buscaba y ambos nos pusimos a buscar. Había vuelto a salir el sol, se oía pájaros cantar y el frescor que había dejado la lluvia hacía que estuviéramos muy agusto en aquel rincón de la montaña.
-Eureka!!!! – gritó papá -. la he encontrado. Te presento a Hyoscyamus niger, el beleño negro, o hierba loca como también la llaman entre otros nombres vernaculos – dijo mostrandome una planta-. Yo no le vi nada en especial, tallo con hojas y un par de flores encima.
La cogió con guantes y eso me sorprendió mucho. Normalmente lo cogía todo con las manos, cogía plantas, atrapaba insectos… y en muchas ocasiones yo soltaba un – ¡Que asco papa!!!. Esta vez manipulaba la planta con suma precaución. Me explicó que la razón era porque en esta especie de solanácea las hojas y semillas contienen alcaloides que bajo control médico sirven para tratar diferentes enfermedades pero que a dosis elevadas se convierte en narcótico. Estos alcaloides producen efectos alucinógenos. De hecho, las leyendas de que las brujas volaban en escoba se deben a estos efectos. Me explicó que en sus rituales, las brujas untaban sus escobas con un ungüento a base de beleño y al montarse en ellas desnudas les producía una sensación de ligereza e ingravidez dándoles la sensación de volar.

Una vez recogidas las plantas regresamos a casa. Me gustó mucho la excursión, sobre todo la historia de las brujas, no me quiero imaginar a Harry Potter con ungüentos y…
Papá se pasó un par de horas en su despacho y partió enseguida. Dijo que tenía unos asuntos que tratar en Barcelona. Me fui a dormir pronto esa noche.
Era domingo por la mañana y bajé medio dormida las escaleras. La escena era parecida a la de ayer. Mi madre estaba leyendo delante del fuego y mi padre empezaba a preparar el desayuno ya que me había escuchado levantarme. El periódico del día encima de la mesa destacaba nuevamente los estragos de la pandemia pero esta vez me intrigó una noticia menos destacada:
“Muerte de un empresario en Barcelona por envenenamiento misterioso” Los testigos describen como el fallecido sufrió alucinaciones poco antes de caer desmayado.

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