Tecnología, evolución, experimentos mentales y educación

Tecnología, evolución, experimentos mentales y educación

Desde que hace tres millones de años los primeros homínidos comenzaron a romper piedras para aprovechar los restos de carne que dejaban los carnívoros, la tecnología ha formado parte de la evolución de nuestra especie. Los humanos somos la única especia capaz de transformar y combinar significativamente objetos para modificar nuestras condiciones de vida. Hay quien dice que la tecnología nos deshumaniza, pero justamente es lo que más nos diferencia del resto de animales. La tecnología nos hace humanos. No es que no se pueda vivir en el mundo actual sin tecnología sino que sin ella la supervivencia es, literalmente, imposible. Los humanos dependemos completamente de la tecnología porque hemos coevolucionado con ella durante millones de años: necesitamos ropa para abrigarnos, fuego para calentarnos y cocer alimentos, herramientas para recogerlos y cultivarlos, etc. Los cambios tanto biológicos como culturales que se han producido a lo largo de nuestra historia han sido modelados por la tecnología. La tecnología, por tanto, nos ha hecho quienes somos y sin ella seríamos incapaces de sobrevivir en este planeta.

El novelista escocés Charles Stross propuso hace unos años un experimento mental para demostrar que, si prescindimos de la tecnología, la Tierra es inhabitable para los humanos. El primer paso del experimento consiste en construir unas llamada sondas de carne, que no son más que unos organismos biológicamente idénticos a nosotros en todo excepto en la inteligencia. Estas sondas, por tanto, tienen exactamente las mismas necesidades fisiológicas que un humano, pero no disponen de inteligencia. En el siguiente paso del experimento se reparten al azar las sondas por la superficie de la Tierra y se observa si sobreviven o no. Los cálculos de Stross indican que al cabo de cuatro minutos el 80% de las sondas han muerto ahogadas porque han caído directamente en el agua, al cabo de pocas horas la mitad de las supervivientes han muerto de frío en las montañas o en las zonas polares, al cabo de pocos días la mayor parte de las sondas restantes han muerto de sed y al cabo de pocas semanas, de hambre.

La tecnología es, por tanto, parte esencial de nuestra naturaleza. Desde este punto de vista y teniendo en cuenta que los avances tecnológicos se producen a un ritmo aceleradísimo (se estima que el conocimiento y la información que actualmente se generan en un año equivalen a los generados en los últimos 5.000 años), es razonable pensar que la gente joven tendrá que estar preparada para vivir en un mundo modelado por la tecnología. Lo que resulta sorprendente es que la penetración de la tecnología en el principal agente que tiene que proporcionar esta preparación, el sistema educativo, sea, hoy por hoy, tan baja.

La tecnología es, sólo (¡sólo!), una herramienta. Es obvio que, bien utilizada, tiene un potencial educativo no sólo enorme sino imprescindible: facilita la participación, la comunicación y la colaboración entre los estudiantes y da pie a un aprendizaje contextualizado, realista y significativo. Sólo (¡sólo!) hace falta que le abramos la puerta de las escuelas.

 

Pepe Cervera, biólogo y periodista científico, explica muy bien en este vídeo la naturaleza tecnológica humana y el experimento mental de Charles Stross. Su blog, Retiario, es muy recomendable.

 

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