Luis Matías Hernández (Tricopharming): «Donde hay pelo hay…¡medicina!»

Luis Matías Hernández (Tricopharming): «Donde hay pelo hay…¡medicina!»

Luis Matías Hernández Tricofarming

Luis Matías Hernández, conquense de pura cepa y biotecnólogo vegetal, es el CEO de Biotech Tricopharming Research, una empresa dedicada a producir fármacos en plantas. Se fundó en 2018 y actualmente cuenta con 9 personas que se reparten entre Tenerife y Barcelona. La idea de crear la empresa surgió a raíz de un proyecto de investigación básica dirigido por que él cuando estaba en el laboratorio de la Dra. Soraya Pelaz en el CRAG.

Pero, ¿qué hace exactamente Tricopharming? Explotar la producción de substancias medicinales en tricomas, pelos de las plantas que les defienden de depredadores y les ayudan a adaptarse al ambiente. Tricopharming emplea una tecnología totalmente verde y tienen el sello ecológico. Su producto estrella es la planta Artemisia annua que produce en sus tricomas la artemisinina, la molécula recomendada por la OMS para combatir la malaria.

¿En qué consiste la empresa Biotech Tricopharming Research?

Tricopharming se creó en 2018 como una spin off de Sequentia Biotech y es una empresa de agricultura biofarmacéutica, es decir, que utiliza biotecnología vegetal y bioinformática para producir moléculas terapéuticas en los tricomas de las plantas.

Los tricomas, pelos vegetales, son pequeñas biofactorías de moléculas que sirven para defender a la planta contra depredadores, altas temperaturas, radiación y viento. La mayoría de plantas medicinales produce sus principios activos en los tricomas, y nuestra misión es aumentar el potencial terapéutico de esas plantas incrementando  el número de tricomas y la cantidad del principio activo que producen. Igualmente, nuestra tecnología también se podría aplicar a plantas aromáticas, ya que producen sus fragancias también en los tricomas.   

Nuestra tecnología, considerada “verde”, se basa totalmente en productos ecológicos, como por ejemplo bioestimulantes o microbios del suelo que cuando se aplican a una planta la fortalecen. Actualmente este tipo de abordaje está en auge ya que puede sustituir a los productos fitoquímicos sintéticos. Nos basamos en el conocimiento de la genética de la planta a través de las tecnologías “ómicas” para desarrollar bioestimulantes a medida. Las “ómicas” son técnicas que estudian a fondo los genes de un organismo (en este caso una planta) apoyándose en avanzados modelos informáticos que permiten a los investigadores conocer en detalle su biología y comportamiento.

Izquierda: hoja de Artemisia annua bajo luz UV. Los tricomas se ven en amarillo y la clorofila de la hoja se ve en rojo. Crédito: Tricophaming. Derecha: detalle de una hoja de la planta Nicotiana alata donde se observan diferentes tipos de tricomas. Crédito: Louisa Howard

¿Con qué planta(s) trabajáis?

Nuestra planta estrella es la Artemisia annua, «ganadora» del Premio Nobel de medicina en 2015 de la mano de la científica china Youyou Tu. Esta planta produce en sus tricomas la artemisinina, la molécula indicada por la OMS para combatir la malaria y que salva cerca de 100.000 vidas al año en África.

Por otro lado estamos haciendo pruebas con cannabis terapéutico, hipericum o hierba de San Juan, usada para acelerar la cicatrización de las heridas, y cardo mariano, que produce un anticancerígeno muy importante. También estamos teniendo resultados prometedores en albahaca fresca, lavanda, romero, tomillo y salvia.

¿En qué consiste vuestro trabajo con la planta Artemisia annua?

Nuestro objetivo era aumentar la cantidad de artemisinina, y para eso probamos diferentes estrategias biotecnológicas.

Gracias a la bioinformática investigamos su transcriptómica y descubrimos las moléculas que estimulaban tanto el crecimiento de la planta como la proliferación de tricomas y la síntesis de artemisinina. Después de 4-5 años de investigación obtuvimos la fórmula de un bioestimulante al que llamamos tricoestimulante, que actualmente estamos patentando.

Aplicando este producto a Artemisia annua conseguimos nuestras 3 ventajas competitivas:

  • reducir su ciclo de vida de 8 a 3 meses (la planta crece más rápido)
  • triplicar la masa foliar (tenemos 3 veces más hojas)
  • aumentar el número de tricomas y su contenido en artemisinina

¿Qué vende exactamente Tricopharming?

Nuestro primer producto es Artennua®, la versión optimizada de Artemisia annua crecida con el tricoestimulante, que tiene un contenido de artemisinina muy superior al de plantas vendidas por otras empresas.

Además, con la utilización de nuestro bioestimulante también incrementamos los flavonoides, que mejoran el sistema inmunitario del paciente y aumentan la biodisponibilidad (solubilidad) de la artemisinina en sangre. Por eso un extracto de Artennua® es mucho más efectivo que uno de Artemisia annua normal.

Nuestra segunda línea de negocio es el tricoestimulante. Lo estamos personalizando para optimizar otras especies medicinales, como el hisopo, el cannabis terapéutico y el hipérico; y aromáticas como el romero, la salvia, la albahaca y la lavanda.

Izquierda: detalle de la planta Artemisia annua. Crédito: Raffi Kojian. Derecha: Plantas de Artemisia annua crecidas con y sin tricoestimulante. Crédito: Tricopharming.

¿Qué os diferencia de las empresas farmacéuticas que venden artemisinina? 

La mayoría de farmacéuticas purifican la artemisinina, y otras hacen síntesis química, aunque esta última todavía en muy cara.

Nuestro enfoque es diferente: siempre venderemos la planta entera para conservar el fenómeno de la sinergia farmacodinámica, es decir, la sinergia entre la artemisinina y otras moléculas de la planta, como por ejemplo los flavonoides que he mencionado anteriormente. Hay estudios que muestran que el tratamiento con la planta es más eficiente que con la artemisinina purificada.

Además analizamos cada lote de plantas mediante técnicas finas como la cromatografía líquida de alta resolución (HPLC) y la espectrometría de masas para determinar el contenido exacto de las moléculas. Así podemos siempre asegurar una cantidad mínima de artemisinina. Queremos crear un producto de calidad demostrada y estandarizada.

Claramente la Artemisia annua y la artemisinina son lo más prometedor contra la malaria actualmente. ¿No hay otras empresas que estén intentando aumentar su productividad?

Sí, hay mucha investigación pero sobre todo a nivel de ingeniería genética. En China hay varios grupos, y también en Suecia y los EEUU. Estudian la producción in vitro o cómo manipular los factores de transcripción para aumentar en número de tricomas. Pero ninguna empresa está probando un enfoque como el nuestro. Aparte todos ellos se centran solo en tricomas. Nosotros también abordamos la biomasa de plantas, la aceleración del crecimiento y el tema de la sinergia farmacodinámica.

¿Quiénes son vuestros clientes? ¿Qué segmentos de mercado está tocando Tricopharming actualmente?

Como nuestros medios y la producción aún son limitados, todavía no podemos competir en el sector farma dirigido a malaria. Por eso decidimos orientarnos hacia otros sectores con un potencial alto, explotando otras propiedades terapéuticas que tiene la artemisinina.

Uno es la nutracéutica, los alimentos funcionales. En EUA Artennua® ya se vende como complemento alimenticio para estimular el sistema inmunológico o para paliar ciertos problemas gastrointestinales, ya que tiene propiedades como antiparásito y contra la colitis. También hay varias empresas que trabajan con plantas medicinales y nos contratan para mejorarles sus plantas.

Otro sector importante es el de la salud animal. En Europa la leishmaniosis es un gran problema para las mascotas, sobre todo en perros, con una mortalidad muy alta. Vendemos Artennua® en cápsulas para combatir directamente la enfermedad o para estimular el sistema inmunológico de perros, gatos o caballos. Éste es actualmente nuestro mayor nicho de mercado.

También estamos entrando en el sector de la cosmética explotando las potentes  propiedades antioxidante e antiinflamatoria de la artemisinina. Por ejemplo, estamos haciendo pruebas frente al herpes labial.

Como ves nuestro abanico se ha abierto muchísimo y nos hemos desviado de nuestra idea original, el tratamiento de la malaria .

¿Habéis abandonado definitivamente la línea de la malaria?

No. Aunque no nos lo planteamos a corto plazo ya que en Europa aún no es rentable para nosotros. Estamos colaborando con una empresa de Madagascar, que es el 4º productor de artemisinina del mundo contra la malaria, para aplicar nuestra tecnología a sus 5.000 hectáreas de Artemisia annua. Además esos cultivos lo llevan 10.000 familias y la empresa les paga por peso de hojas. Si producen más cantidad de biomasa con Artennua® también ganarán más. Esta colaboración nos permitirá incluir en Tricopharming un componente social que para nosotros es muy importante.

¿Has sentido alguna vez que el proyecto era menospreciado por ser con plantas? En general las farmacéuticas trabajan con modelos animales, ratones…

Sí, se menosprecian las plantas. Si hablas de plantas te miran raro, pero si mencionas malaria a la gente le cambia la cara. Cuando hablas de una planta medicinal para combatir la leishmaniosis en perros ya te tratan diferente. Malaria es un tema “top”, pero nutracéuticos o plantas medicinales ya no…

Este menosprecio lo hemos sentido claramente en un concurso de start ups, donde el jurado nos decía: “¿Pero vosotros que sois, granjeros?” Para ellos las plantas son una cosa ajena. Nos hacen más caso porque siempre sacamos el tema de la malaria, pero si no, nos discriminarían mucho más. Nos suelen llamar “los de las plantitas”, y siempre tenemos que justificar que se usa mucha tecnología en nuestro proyecto.

¿Qué consejos darías a quien ahora está en el laboratorio y no sabe si seguir hacia una empresa o no?

El consejo que daría es que nos quitemos los miedos que tenemos los investigadores. ¡Ese perfeccionismo absurdo! ¡Hay que lanzarse sin miedo a que no funcione! Además lo veo como una obligación ética para los científicos. Si descubres algo interesante hay que intentar llevarlo al mercado. O si no, ceder la propiedad intelectual a alguien para que emprenda. Pero los científicos somos a veces muy posesivos. No, esto no es tuyo, esto viene de algo más y va a derivar en algo más. Pero en el sur de Europa hay mucho miedo al fracaso…

¿Cuál ha sido tu trayectoria profesional antes de Tricopharming?

Estudié Bioquímica en la Universidad de Navarra donde me di cuenta de que gustaban las plantas. Después me fui a hacer un máster en Biotecnología Vegetal y Productos Naturales: 1 año y medio en Creta más 1 año de prácticas en Grecia, en un proyecto sobre adaptación a la sequía con la planta Arabidopsis thaliana. Luego me fui a la India con una beca del Ministerio de Asuntos Exteriores para trabajar con transposones y sequía en arroz; y de allí a Italia, para hacer el doctorado con una beca Marie Curie. En esa etapa hice una investigación más básica, centrada en la formación del óvulo en A. thaliana, y aunque fue muy chulo me desmotivó porque no le veía una aplicación inmediata.

Entré en “crisis existencial”, cogí la mochila y un vuelo de ida a Tailandia para pensar en mí y en mí vida. A la vuelta, 6 meses después, solo tenía claro lo que NO quería hacer. Como siempre me había gustado mucho el tema de las plantas medicinales y la salud me fui a la Universidad de Edinburgo para hacer un máster en Salud Internacional en Países en Desarrollo, algo muy distinto. Como proyecto final me fui a Colombia 5 meses para ver como la medicina tradicional podía mejorar la salud y el bienestar de comunidades indígenas en la frontera con Ecuador. Ahí tuve claro que lo que quería era aplicar la biotecnología a las medicinas tradicionales y al uso de plantas medicinales.

Ahora quería hablar con el Luis divulgador. No puedo acabar esta entrevista sin hablar de BigVan Ciencia, Pint of Science, de tus libros…Cuéntame cómo empezó todo esto, si aún sigues, si lo echas de menos…

Todo empezó con el primer concurso de FameLab en España, en el 2013, en el que participé y llegué hasta la semifinal. Ahí conocí a Helena Burón, Oriol Marimon y 9 personas más. Nos juntamos y nació BigVan Ciencia, donde se creó el concepto de “topalantismo” que es: yo, con cualquier idea o motivación voy “palante”!

A mí BigVan me ha hecho crecer mucho, no solo como divulgador, sino como persona, y ha tenido influencia en mucho de lo que he hecho, como montar una empresa o escribir un libro divulgación histórica, “Genghis, Marco, Colon…. y otros chicos del montón” (que nada tiene que ver con ciencia). ¡Es un grupo humano estupendo!

Ahora muy a mi pesar, no puedo actuar más que 5-6 veces al año porque no tengo tiempo. Pero es ley de vida… A la mayoría de los que estamos en BigVan Ciencia nos pasa lo mismo: de los 20 que somos (empezamos 11) solo hay 3 o 4 que se dedican exclusivamente a la divulgación.

Enlaces externos:

Primer premio Emprendedores Fyde CajaCanarias 2019: https://www.youtube.com/watch?v=I-1mc2otRSs

Plantas peludas, ¿Por qué y para qué?: https://www.youtube.com/watch?v=dxNFKaefc3w

Genghis, Marco, Colón… y otros chicos del montón: https://www.youtube.com/watch?v=wdq5w3k-6Tg

Leave a Comment

Your email address will not be published.

*