Salvado por el coronavirus

Salvado por el coronavirus

El coronavirus pone en jaque, provisionalmente, al consumo y la caza del pangolín por parte de una parte importante de la población asiática, a raíz de que se afirmara, apresuradamente, que este pequeño mamífero en peligro de extinción era el chivo expiatorio de la actual crisis sanitaria, que afecta a todo el planeta.

A pesar de la grave situación, en la que estamos todos sufriendo debido a la pandemia por el coronavirus, todavía sigue habiendo espacio para buenas noticias. Este es el caso de un comunicado, que salió a la luz antes de tiempo, en el cual se acusaba al pangolín, animal en peligro de extinción, como portador principal del coronavirus.

El coronavirus “salva” al pangolín del tráfico ilegal asiático

Esta afirmación apresurada la realizó la Universidad Agrícola del Sur de China (SCAU) al declarar, que el virus podría haberse propagado de murciélagos a humanos a través del tráfico de pangolines. Éste desafortunado percance para los científicos fue un verdadero golpe de suerte para uno de los animales más amenazados del mundo, ya que desde la declaración realizada por estos investigadores y la ayuda de los medios a hacerse eco de ésta, el gobierno chino estableció una serie de medidas y decretó la suspensión del comercio de animales salvajes, y en concreto del pangolín.

Por fin, un golpe de suerte (por el momento)

Del “desafortunado” comunicado a la desmentida de ésta, ya han pasado algunas semanas. No obstante, aún los consumidores potenciales, por suerte, siguen reacios a consumir este tipo de manjar para la medicina tradicional china, debido al chivo expiatorio que se le condenó hace unos semanas al pangolín como origen del COVID19.

Lo que les sucedió a los científicos asiáticos, fue que el 99% al que ellos le dieron peso para “juzgar” al pangolín de ser el chivo expiatorio principal de la pandemia, se refería únicamente a una pequeña parte del genoma del coronavirus. Particularmente, a la de una proteína que el virus utiliza para entrar en las células a las que infecta. Sin embargo, al analizar la secuencia completa del genoma, la equivalencia se redujo hasta un 90,3 %. Por tanto, un porcentaje insuficiente para declarar al pangolín como vehículo del COVID19.

La mayoría de los animales transportan una variedad de patógenos: bacterias y virus que pueden causar enfermedades. La supervivencia evolutiva del patógeno depende de la infección de nuevos huéspedes, y saltar a otras especies es una forma de hacerlo. Los sistemas inmunes del nuevo huésped intentan matar a los patógenos, lo que significa que los dos están encerrados en un eterno juego evolutivo de tratar de encontrar nuevas formas de vencerse mutuamente.

El pangolín y la viagra

A pesar de que el pangolín está protegido por las leyes internacionales y por el Gobierno chino desde el 2016, no le ha servido de mucho, ya que hasta hace unas semanas se seguía consumiendo, ya que es uno de los folídotos más codiciados de Asia, debido a sus múltiples propiedades curativas según la medicina tradicional china. Sus escamas se utilizan como sustituto de la viagra, para la correcta circulación de la sangre, hinchazón abdominal, pérdida de apetito, ictericia, la paroniquia o incluso cánceres. Su carne se considera un manjar en algunos países. Estas escamas están compuestas de queratina, el mismo material que las uñas y el cabello humanos, por lo que no tienen un valor medicinal comprobado.

Pese a la poca evidencia científica que respalda estas creencias, casi 70% de los ciudadanos chinos creen que los productos derivados de este mamífero poseen un valor medicinal.

El mamífero más traficado del mundo al borde de la extinción

Según la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN),  ocho especies de pangolín se encuentran amenazadas y de estas, dos han sido catalogadas en la categoría de peligro crítico de extinción, y por tanto dentro de los animales en vías de extinción.

Existe una creciente demanda impulsada por la medicina tradicional asiática, y ésta hace de los pangolines una caza lucrativa. Cada pangolín puede ofrecer una suma de dinero que cambia completamente la vida de las personas en muchas comunidades pobres.

Donde el río suena, agua lleva

Puede ser que este comunicado hecho bulo, sea el arma eficaz en ganar la batalla a todo el argumentario lógico y proposiciones humanitarias en frenar el tráfico ilegal. Quizás, simplemente, hacer estallar otro comunicado atropellado, sea la herramienta adecuada para hacer frenar a un grupo importante de asiáticos, que sigue cazando furtivamente y consumiendo animales en peligro de extinción, con el fin de paliar su salud y alimentar sus egos, en base a unas simples supersticiones.

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