Plantas ornamentales: te gustan los virus (¡pero no lo sabías!)

Plantas ornamentales: te gustan los virus (¡pero no lo sabías!)

planta ornamental de camelia infectada por virus
Flor de Camelia. Fuente: Wikimedia Commons. Crédito: Juan Mejuto. Foto original.

El sorprendente efecto de infecciones por virus en plantas ornamentales

Desde hace meses, todo lo que escuchamos sobre virus seguramente tiene que ver con el Coronavirus y con los problemas que está causando. Y sino es del Coronavirus habremos escuchado hablar del Ébola, de la SARS, del Zika, del dengue, del HIV… la lista es larga. ¿Pero siempre son malos? ¿Solo causan problemas?

Si hacemos una encuesta preguntando si los virus pueden ser beneficiosos, seguramente la mayoría de personas contestará que no. Con un poco de suerte algunos hablarán de las vacunas (¡que no es poco!). Sin embargo, desde hace muchos siglos ellos nos ayudan en diferentes ámbitos.

Existen los buenos (y son la mayoría)

Ellos son los organismos más abundantes y con mayor diversidad del planeta. De todos los que conocemos, solo un 1% son patógenos, es decir, que dañan a sus anfitriones. Esta es una declaración habitual de la Dra. Marylin Roossinck, una de las principales eminencias en virología vegetal y que lleva toda una vida intentando mostrar que tienen un lado bueno!

Son muchos los ejemplos de los beneficios que nos pueden aportar: tratamientos contra el cáncer, las vacunas, los bacteriófagos (virus que infectan bacterias) como alternativa a los antibióticos, su utilización como “nanoparticulas” o como tratamiento contra el HIV o la bacteria que causa la peste bubónica (Yersinia pestis).

Las plantas, como cualquier ser vivo, también son huéspedes de muchos virus. Algunos les confieren resistencia a altas temperaturas del suelo, a la sequía, o al frío; modifican la planta haciendo que produzca determinados compuestos volátiles para atraer a polinizadores; o por lo contrario para ahuyentar a insectos predadores.

Los virus y las plantas ornamentales

Curiosamente, lo que hace que algunas plantas tengan interés ornamental es justamente la presencia de algún virus que modifica su color. En este contexto ganan protagonismo, y los beneficios estéticos que aportan a las plantas han sido siempre muy reconocidos y valorados.

El primer relato de la importancia de un virus en plantas ornamentales se remonta a principios del siglo XVII, durante la época de oro de Holanda. Hacía poco que las tulipas habían llegado a Europa. Eran flores con colores vivos y muy diferentes de las que existía aquí en aquél momento, por lo que rápidamente se convirtieron en un símbolo de estatus y riqueza. Los efectos multicolores en algunas flores, con líneas entrecruzadas o en forma de llama eran espectaculares, y se llegaron a vender flores por más de diez veces el sueldo medio anual de un experto artesano de la época. Ese fenómeno quedó conocido como “tulipa manía” y se considera el primer «crack» económico de la história.

Tres siglos más tarde, en 1928, la célebre micóloga e investigadora de enfermedades vegetales Dorothy Mary Cayley descubrió que los llamativos dibujos en las tulipas se debían a la presencia de un virus (lo nombró Tulip breaking virus) y no a la genética de la planta como se pensaba. Esas tulipas se conocen hoy en día como “tulipas de Rembrandt”, por haber sido uno de los temas preferidos del pintor neerlandés que vivió en aquella época. Hoy en día, gracias a la mejora genética (cruzamientos entre variedades para obtener una característica de interés), hay tulipas que presentan el mismo aspecto que las Tulipas de Rembrandt, pero sin estar infectadas. ¡Guardad a los trolls! En esta mejora genética no ha intervenido la ‘ingeniería genética’ que tan mala fama injustificada tiene. Aunque los resultados serían los mismos e incluso más controlados.

Flor de tulipa con síntomas de virus.

Flor de tulipa con síntomas de virus. Fuente: Wikimedia Commons. Crédito: Geogre. Foto original.

El Abutilon striatum es un arbusto originario de Brasil que tiene alto valor decorativo gracias a las machas amarillas y blancas en forma de mosaico de sus hojas. Esa planta se cultiva con fines ornamentales desde los años 1800 y hoy sabemos que su aspecto se debe al virus Abutilon mosaic virus, que causa una distribución irregular de los pigmentos.

planta ornamental infectada por virus Abutilon mosaic virus

Planta infectada por el Abutilon mosaic virus. Fuente: Wikimedia Commons. Crédito: Dinkum. Foto original.

Muchas otras plantas ornamentales deben su belleza a la infección por virus. Puedes ver otros ejemplos aquí.

¿Cómo causan las modificaciones de color?

Los virus no son mucho más que una caja de proteínas con un material genético dentro, ya sea ADN o ARN. Cuando entran en una célula liberan su material genético que se aprovecha de la maquinaria celular para producir partículas virales. La célula se transforma en una especie de fábrica de virus que se dispersan por el interior de la planta.

Muchas veces la presencia de estas proteínas y del material genético interfiere en el funcionamiento normal de las células, por ejemplo en las rutas relacionadas con los pigmentos. Así, lo que se ve en las hojas y las flores no son más que los síntomas de la infección, que en el caso de las plantas ornamentales no llega a causar una enfermedad.

Una vez las células vegetales están llenas de partículas virales, éstas salen para infectar nuevas plantas, y para ello se aprovechan de otros seres vivos (vectores) principalmente insectos. Después de alimentarse en una planta infectada transportan el virus a otras plantas, algo similar a lo que hacen los murciélagos con los virus que infectan mamíferos.

Tenemos la mala costumbre de prestar más atención a lo malo que a lo bueno. Pero seguro que a partir de ahora, mirarás con otros ojos una flor o una hoja con mosaicos de colores y pensarás que no todos los virus existen para molestar…

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