De histeria a Satisfyer: así ha inspirado la ciencia el orgasmo femenino

De histeria a Satisfyer: así ha inspirado la ciencia el orgasmo femenino

De la histeria al Satisfyer: la ciencia del orgasmo femenino

Entre los falos de piedra prehistóricos y el popular Satisfyer ha habido toda una historia de tecnologías destinadas a producir el orgasmo en las mujeres: durante siglos, con fines médicos. Ahora, por puro placer.

El Satisfyer es ya el juguete sexual preferido entre las españolas, y uno de los temas de conversación más populares en todo grupo de mujeres (o al menos lo era hasta que el coronavirus concentró toda la atención). Lo que poca gente sabe es que el origen del celebrado succionador de clítoris se inspiró en una publicación científica. Pero no es el único regalo que ha hecho la ciencia al orgasmo femenino.

Hace 15 años, científicos alemanes descubrieron en la cueva Hohle Fels (Alemania) el que se considera el consolador más antiguo de la Historia, tallado en piedra y de unos 28.000 años de antigüedad. Griegos y romanos crearon sus propias versiones en piedra, cuero o madera, aunque no hay pruebas de que su uso tuviese fines médicos sino simplemente placenteros. Textos médicos del siglo I D.C. ya recogían una novedad que transformará para siempre el futuro de estos artilugios: la prescripción del orgasmo clitoridiano como tratamiento para la “histeria”.

La “histeria” (derivada del griego hystera, que significa útero) se diagnosticaba a las mujeres que se consideraba tenían demasiada energía sexual acumulada: especialmente monjas, viudas y solteras. Los síntomas podían incluir desde insomnio o espasmos musculares hasta irritabilidad y dolor de cabeza, por lo que su diagnóstico era muy habitual.

En el libro The Technology of Orgasm: “Hysteria,” the Vibrator and Women’s Sexual Satisfaction, la historiadora científica Rachel P. Maines explica que los médicos usaban inicialmente sus propias manos para inducir el “paroxismo” (lo que ahora llamaríamos orgasmo) a estas pacientes, pero la evolución de la tecnología facilitó la tarea. Así, en 1869 llegaría el primer consolador de manivela, ideado por el médico estadounidense George Taylor y conectado a una máquina de vapor que producía vibraciones.

Precursores del Satisfyer en la ciencia

«Manipulator» creado por el Dr. George Taylor en 1869 e impulsado por vapor. Fuente: The History Blog

 

La invención de la electricidad supuso un hito importante para el orgasmo femenino. Faltaba aún siglo y medio para el Satisfyer, pero a principios de la década de 1880 se patentó un vibrador electromecánico para aliviar los dolores musculares, que pronto se aplicaría también a las pacientes “histéricas”. Su aspecto, desde luego, no es tan minimalista como el del actual Satisfyer, aunque podría considerarse uno de sus precursores.

 

Precursores del Satisfyer en la ciencia

«Macaura’s Pulsocon»: Vibrador electricomecánico comercializado entre 1900 y 1920 aproximadamente. Fuente: Thackray Medical Museum

 

En la década de 1920, los estudios de Sigmund Freud ayudaron a reducir el diagnóstico de la histeria, al dejar clara la naturaleza sexual del «paroxismo». Sin embargo, la Asociación Americana de Psiquiatría no eliminó la histeria de su lista de enfermedades reconocidas hasta 1952.  Los vibradores, por supuesto, no desaparecieron: simplemente las mujeres ya no necesitan argumentar ninguna enfermedad para beneficiarse de su uso. Y entonces, décadas más tarde, llegó una nueva tecnología: el succionador de clítoris, más conocido en España Satisfyer. Aunque si nos ceñimos a las patentes, en realidad primero llegó su hermano mayor: el Womanizer.

El creador del Womanizer, juguete muy popular en otros países europeos, es el alemán Michael Lenke, autor de decenas de patentes en ámbitos tan diversos como la botánica y las tecnologías médicas. Según ha explicado en diversas entrevistas, la idea de crear un succionador de clítoris le llegó después de leer diversas publicaciones científicas sobre el elevado porcentaje de mujeres que no conseguían obtener el orgasmo únicamente mediante el coito (los datos más recientes sobre este tema los publicó hace escasas semanas el Journal of Sexual Medicine, en un estudio que, entre otras conclusiones, señala que el 68.6% de las mujeres necesita otro tipo de estimulación para obtener el orgasmo).

 

De la histeria al Satisfyer: la ciencia del orgasmo femenino

Brigitte Lenke y Michael Lenke, creadores de Womanizer, el predecesor directo del Satisfyer. Foto: Wow Tech

 

Lenke contó con una motivada voluntaria para probar sus primeros prototipos: su esposa Brigitte (ambos sobre estas líneas, fotografiados con varios modelos de Womanizer). Como curiosidad, Lenke suele explicar que el primer prototipo estaba basado en la tecnología de una válvula de aire para acuarios; algo que, como era de prever, no convenció a su mujer: la succión resultaba demasiado fuerte.

Tras muchas pruebas, Lenke consiguió diseñar un artilugio del gusto de su esposa y, a juzgar por las cifras, del gusto de muchas otras mujeres en el mundo: ya ha vendido más de 3 millones de unidades mediante su propia empresa, Womanizer. Por supuesto, Lenke no dudó en patentar su creación.  Otra empresa alemana, Eis, lanzó posteriormente nuevos dispositivos bajo la marca más conocida en España: Satisfyer, que podrían considerarse perfeccionamientos del original.

 

De la histeria al Satisfyer: así ha inspirado la ciencia el orgasmo femenino

Figuras incluidas en las patentes de Womanizer (izquierda) y Satisfyer (derecha). Fuente: Google Patents y elaboración propia

 

Satisfyer cuenta con su propia patente (en la imagen superior, comparativa entre las figuras incluidas en ambas patentes). Womanizer demandó a Eis por infracción de su patente en 2018, y como resultado la compañía no puede comercalizar Satisfyer en Alemania. Por suerte para las españolas… aquí de momento sí.

 

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