Núria Amigó “Crear una startup es emocionante pero hay que saber convivir con la incertidumbre”

Núria Amigó “Crear una startup es emocionante pero hay que saber convivir con la incertidumbre”

Núria Amigó, Co-fundadora y CEO de la startup Biosfer Teslab, es licenciada en Física por la Universidad de Barcelona (UB), máster en Biofísica por la misma universidad y doctora en Bioingeniería por la Universidad Rovira i Virgili (URV). Biosfer Teslab es una empresa surgida (spin-off) de la URV y del Instituto de Investigación Sanitaria Pere Virgili (IISPV). Fue fundada en 2013 por en Núria Amigó y Roger Mallol, conjuntamente a los profesores Xavier Correig, responsable de Plataforma Metabolómica de la URV y Lluís Masana, director de la Unitat de Medicina Vascular i Metabolisme de l’Hospital Sant Joan de Reus.

¿A que se dedica vuestra empresa?

Nos dedicamos a desarrolar y comercializar tests diagnósticos in-vitro para la prevención de las enfermedades cardiovasculares. Los diagnósticos están basados en la caracterización de las lipoproteínas sanguíneas por medio de resonancia magnética nuclear.

¿Y por qué es importante caracterizar estas lipoproteínas?

Las lipoproteínas LDL contienen y transportan en la sangre lo que conocemos comúnmente como colesterol malo y están implicadas en el desarrollo de la aterosclerosis que puede llevar a los accidentes cardio-vasculares o cerebro-vasculares como infarto o ictus. Por lo tanto, los niveles y las tipologías de lipoproteínas en la sangre son factores de riesgo a tener en cuenta y a vigilar.

¿Qué mejora aportan vuestros tests diagnósticos respecto a los análisis tradicionales de colesterol?

Nuestra tecnología es un avance importante respecto a los análisis habituales porqué los clínicos se dieron cuenta de que para estimar el riesgo de accidentes cardiovasculares no es suficiente medir el nivel colesterol malo en la sangre sino que es necesario conocer la composición y el tamaño de las partículas que lo transportan. Se ha observado que un porcentaje muy alto de los pacientes que han sufrido accidentes cardiovasculares presentaban en las analíticas un nivel de colesterol considerado correcto. Ha sido evidente que el parámetro utilizado actualmente por los médicos no es suficientemente adecuado. En cambio hay estudios a nivel mundial que demuestran que en personas con concentraciones de colesterol normal, el tamaño de las partículas de LDL juega un papel fundamental respecto a la probabilidad de infarto o ictus porque partículas pequeñas atraviesan las paredes arteriales con mayor facilidad y, por lo tanto, aceleran el procesos de arteriosclerosis. Pero hasta ahora no existía una metodología para controlar este factor. Si se analiza este parámetro se puede identificar de forma mejor el riesgo de un paciente y tomamr medidas para intentar prevenirlo.

¿Cómo nació la idea de fundar Biosfer Teslab?

La idea nació poco a poco de los resultados que obtuvimos en nuestras tesis doctorales en la Plataforma Metabolómica de la URV sobre la caracterización del plasma sanguíneo por resonancia magnética nuclear. Durante nuestras investigaciones doctorales conseguimos caracterizar las partículas de lipoproteínas sanguíneas que son muy pequeñas y por las cuales no se pueden aplicar métodos visuales. Gracias a la aplicación de la resonancia magnética conseguimos medir tamaño, número y composición estas partículas. Como decía antes estos resultados resolvían un problema clínico y tenían aplicación biomédica concreta, entonces los utilizamos para desarrollar una nueva metodología diagnostica. Así que nos planteamos primero presentar una solicitud de patente cuya propiedad intelectual es de la Universidad Rovira i Virgili y del Instituto Instituto de Investigación Sanitaria Pere Virgili y de la cual ahora tenemos derecho de explotación, gracias a un acuerdo con estas dos instituciones. De la solicitud de patente surgió la idea de negocio para comercializar esta tecnología y hacerla llegar a la sociedad, que se concretizó, después de un año de reflexión, cuando fundamos Biosfer Teslab.

¿Para crear una empresa facilita las cosas ser una ‘spin-off’ que emerge de la universidad respecto a otra startup?

Si seguramente la Universidad tiene un papel clave y ayuda mucho. Nos dio un apoyo fundamental en la fase inicial. Nos puso contacto con los agentes de patentes y nos asesoró con la parte de gestión de la cual, en tanto que científicos, no sabíamos mucho. También tuvimos el ayuda de la cátedra de emprendimiento de la facultad de económicas que nos ayudó a diseñar el plan de empresa.

¿Y cual han sido las principales dificultades?

Para mi hay dos temas. La primera dificultad es precisamente decidirse a crear una spin-off o sea perder el miedo a dejar el mundo académico y atreverse con tomar este camino porqué que de alguna manera no tiene vuelta atrás. El mundo académicos sigue unos tiempos y unas obligaciones muy concretas. Si te distraes durante unos años después es absolutamente imposible volver. Este fue mi gran miedo en montar una spin-off: equivocarme y perder una oportunidad en el mundo académico.
Por otro lado, unas de las cosas que creo que es más difícil de lograr es no perder la perspectiva a largo plazo. En esto están de acuerdo muchas de las personas que han llevado a cabo proyectos similares al nuestro. En una empresa spin off en la que hay muy poco recursos humanos y muy poco recursos económicos es muy fácil dejarse absorber por las prioridades a corto plazo, anteponer lo urgente a lo importante y tener una vision a medio largo plazo limitada. Esto sucede en relación a la financiación, en relación a la participación en proyectos y en casi todo los temas de la empresa. No hay que priorizar los que necesitas ahora y perder la perspectiva a medio largo plazo.

¿Que consejos darias a jovenes investigadores que piensan fundar una startup?

Dos consejos fundamentales. En primer lugar seguramente de que le tiene que gustar el mundo empresarial porque es muy diferente del mundo de la investigación en cuanto a tiempos, a ritmos y a prioridades. La vida del investigador es bastante distinta de la de una persona que trabaja en una empresa. Así que hay que estar muy, muy convencido de hacer el cambio, pero tampoco tenerle miedo.

¿Y el segundo?

Después hay una cosa a tener en cuenta que quizás comparten los dos mundos, el académico y el empresarial, que es la incertidumbre.
El consejo que le daría es intentar aprender a convivir con el desconocimiento de que va a pasar. A personas que realmente necesitan seguridad o están mucho más comodas si saben que van a hacer con sus vidas dentro de dos tres años, quizás no le recomendaría empezar un startup.
Yo particularmente convivo bastante bien con la incertidumbre de no saber que voy a hacer el siguiente año, quizás porque siempre he pensado que podría ser feliz con más de una vida profesional y por lo tanto no me asusta.
Esto es algo que con mis compañeros de trabajos siempre hemos comentado, el hecho de si me siento o no responsable de que ellos quizás dentro de dos año no van a tener trabajo y quizás han renunciados a otras ofertas laborales o han renunciados a vivir en una cuidad para venir a participar en este proyecto. Una de las cosas que siempre hemos hablado abiertamente y de la cual somos conscientes es que el riesgo es realmente muy elevado.

¿Y toda esta incertidumbre está compensada por otros factores, me imagino, como la satisfacción?

Si. Hay también muchas ventajas, el entusiasmo, la creatividad que se vive en una empresa startup o la agilidad de tomar decisiones. El hecho en nuestro caso de que sea una estructura bastante más plana en la que todo el mundo aporta. Yo creo que es un trabajo muy motivante para todos lo cual compensa el riesgo que se toma.

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