Victoria de Andrés (Purificell) “Veo la posibilidad de solucionar problemas de verdad en personas reales y es realmente estimulante”

Victoria de Andrés (Purificell) “Veo la posibilidad de solucionar problemas de verdad en personas reales y es realmente estimulante”

Purificell, una novedosa técnica para regeneración con células madre.

Las células madre son células capaces de dividirse y dar lugar a diferentes tipos de células del cuerpo. Tratadas con la fórmula adecuada, su empleo en terapia celular es prometedor para aplicaciones biomédicas, como la regeneración de tejidos. La empresa malagueña Purificell ha dado con una de estas fórmulas, y desde hace 6 años la está aplicando en clínica con éxito en cirugía plástica y traumatología.

Hablamos con Victoria de Andrés, directora de Purificell y profesora titular en la Universidad de Málaga, donde imparte clases en Biología y dirige el máster de Análisis Clínicos, para que nos cuente su experiencia en la trasferencia de conocimiento del laboratorio a la clínica.

Para saber un poco más sobre usted, ¿A qué se dedica profesionalmente en la actualidad? ¿Cuál es su línea de investigación?

Desde que comenzó Purificell en 2011, y en vista de los buenos resultados que estamos obteniendo, he centrado totalmente mi investigación en esta línea. Veo la posibilidad de solucionar problemas de verdad en personas reales, con nombre y apellidos, y es realmente estimulante.

“Veo la posibilidad de solucionar problemas de verdad en personas reales, con nombre y apellidos, y es realmente estimulante

El problema de los científicos es que, una vez publicados nuestros resultados, no sabemos ni dónde, ni cuándo, ni cómo se aplica para la resolución de problemas reales. La posibilidad de ver los resultados de tu trabajo en el beneficio de personas concretas estimula muchísimo, por eso me he focalizado en este proyecto.

 

¿En qué consiste la innovación de Purificell?

Aplicamos una técnica de purificación de células mesenquimales (popularmente conocidas como células madre) adaptada expresamente a cada paciente, según su caso particular.

Extraemos el tejido adiposo (la “grasa”) del abdomen a través de una técnica de succión, el lipoaspirado, que hemos refinado para que las células salgan perfectas. A través de un circuito cerrado y estéril, añadimos un cóctel enzimático de formulación propia que rompe las uniones entre las células y, tras una serie de centrifugados y diluyentes, obtenemos las células madre prácticamente intactas. De esta manera, las células mantienen su capacidad de reproducción y diferenciación, y la supervivencia celular alcanza un nivel altísimo, del 92%, lo que permite una mejor regeneración del tejido en el que se injertan.

“las células mantienen su capacidad de reproducción y diferenciación, y la supervivencia celular alcanza un nivel altísimo, del 92%, lo que permite una mejor regeneración del tejido”

Las células purificadas de esta forma pasan al cirujano plástico, maxilofacial o neurocirujano, según el caso, y éste se encarga de autoinjertarlas in situ sobre el paciente.

La extracción, purificación e injerto de las células se hace en el quirófano en una única intervención, de forma que el paciente solo tiene que pasar por este proceso una vez. Además, al ser células del propio paciente, no surgen problemas de rechazo del tratamiento, ni implica cuestiones éticas. La técnica involucra todo el proceso, y lo hacemos a la carta para cada patología, refinando cada paso para hacerla lo más personalizada posible.

 

¿Cuándo os disteis cuenta de que teníais resultados trasladables a una idea de negocio?

¡Casualidades de la vida! Resulta que tengo buena amistad con varios cirujanos plásticos bien afamados en Málaga, son amigos de siempre. Durante una cena entre amigos, uno de ellos se interesó en el uso de células mesenquimales para tratar lesiones en la piel o para rejuvenecimiento facial. En aquel momento yo trabajaba con células embrionarias y tenía acumulada una buena información de cómo se diferenciaban y generaban los tejidos en los embriones pero, para hacer los ensayos de nuestra técnica, teníamos que hacer cultivos celulares in vitro para perfilar muchos detalles. Fue entonces cuando contacté con otros profesores de la UMA con experiencia en cultivos celulares ¡y les gustó la idea!

 

¿Y cómo nació la empresa Purificell?

Vimos que el proyecto encajaba perfectamente con la convocatoria Spin Off 2011 de la UMA, que premia los proyectos de transferencia de resultados de investigación a la sociedad. Lo presentamos y ¡ganamos! El premio no supone una gran aportación económica (6000 euros a los que hay que restarle retenciones), pero fue suficiente para comprar los primeros reactivos y empezar a trabajar.

 

¿Cómo disteis con la fórmula adecuada para purificar las células?

Estuvimos dos años probando a partir de la grasa de las liposucciones, un tejido que normalmente se tira sin más. Jugábamos con diferentes fórmulas y concentraciones, pero las células no se reproducían, no se diferenciaban o se morían… Hasta que un día, entre cientos de pocillos con formulaciones diferentes ¡EUREKA! En uno de ellos estaba la clave

“Jugábamos con diferentes fórmulas y concentraciones, pero las células no se reproducían, no se diferenciaban o se morían… Hasta que un día, entre cientos de pocillos con formulaciones diferentes ¡EUREKA! En uno de ellos estaba la clave”

 

¿Cuáles fueron los primeros obstáculos o dificultades?

Pasamos por un calvario burocrático importante. Teníamos algo tan pionero que no existía ningún epígrafe legal y no nos podían dar licencia para probarlo en clínica. Además, los científicos estamos muy perdidos en cuestiones legales. Por suerte contamos con un equipo de abogados de la universidad que nos asesoró y una vez resuelto, comenzamos a ponerlo en práctica.

 

Una vez superados los obstáculos legales, pudisteis probarlo en clínica, ¿cómo fueron las primeras experiencias con pacientes?

Comenzamos con mucha prudencia, pero pronto obtuvimos resultados espectaculares. No invertimos en publicidad y tenemos una web algo antigua, pero funcionó muy bien el boca a boca en los círculos de especialidades médicas.

Pronto estábamos resolviendo patologías para las que antes sólo había medidas paliativas que, al no abordar la base del problema, éste volvía a surgir. Con el método Purificell, el tejido se regenera con células madre del propio paciente, por lo que la patología se soluciona.

 

¿Habéis patentado esta fórmula tan prometedora?

No lo hemos patentado. Las patentes están pensadas para un producto físico, para ingeniería o informática más que para productos biológicos. Pero no nos importa, la empresa funciona muy bien y no necesitamos patentarlo. Eso sí, la fórmula de purificación no está publicada porque perderíamos la exclusividad, pero Purificell está al servicio de quien lo pida, con una tarifa muy asequible y nada elitista. De hecho, si hay alguien que la necesita, pero no se la puede permitir, lo hacemos igualmente. Yo soy cristiana y creo en la solidaridad, pienso que parte del beneficio es ayudar a quien lo necesita. La ciencia tiene un compromiso con la sociedad, de alguna forma hay que devolver lo que nos ha dado.

“La ciencia tiene un compromiso con la sociedad, de alguna forma hay que devolver lo que nos ha dado”

 

 En este proyecto, la colaboración entre los investigadores y los cirujanos fue esencial ¿Qué ventajas tiene fomentar la relación de la universidad pública con otras entidades privadas?

Es fundamental. Cuando estuve de postdoctorado en la universidad de Salford me fascinó la relación que había entre los alumnos y la industria de la zona. Hacían sus trabajos de fin de grado en función de las necesidades de las empresas, cuando terminaban ya tenían trabajo. Me encantó la dinámica.

Como también soy especialista en análisis clínicos, siempre he tenido relación con el mundo empresarial, y me gusta. Cuando surgió la oportunidad de montar Purificell, afortunadamente existía el Spin Off de la UMA. Nos ayudaron muchísimo con muy buen asesoramiento. Fueron al grano y nos dieron justo lo que necesitábamos: buen apoyo legal y logístico, con gran eficiencia. Sin esto, Purificell no existiría.

En la UMA soy una gran defensora de estos programas. Hay mucha gente con talento y buenas ideas, así gana tanto la universidad como la sociedad: se genera riqueza y puestos de trabajo.

 

Además de para la cirugía plástica y regenerativa, se están viendo potenciales usos para traumatología ¿qué depara el futuro para la empresa?

Comenzamos en cirugía plástica y regenerativa y ahora estamos pegando el bombazo en traumatología: a día de hoy hacemos unas 8 intervenciones al mes de columna, hombro, tobillos, caderas… con muy buenos resultados. Ahora atendemos principalmente en Málaga, Marbella, Estepona y Sevilla. También han contactado con nosotros desde Madrid, ¡incluso desde Kuala Lumpur! Con la empresa podemos ir allá donde haga falta, esperamos poder seguir creciendo en función de la demanda.

 

Vivirlo en primera persona

Las aplicaciones en traumatología comenzaron a ir muy bien, tanto que ¡hasta se lo hemos puesto a mi madre! Tiene 82 años y una degeneración de rodilla con la que apenas podía andar y ha pasado por muchas intervenciones… Con los buenos resultados que daba Purificell, decidimos probarlo también con ella ¡Ya lleva más de un año subiendo y bajando escaleras! Ver que el resultado de tu investigación mejora la movilidad y calidad de vida de las personas que quieres, es un motivo de gran felicidad para mí.

 

 

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