Tecnología de última generación para combatir la ateroesclerosis

Tecnología de última generación para combatir la ateroesclerosis

Las enfermedades cardiovasculares son la principal razón de muertes en el mundo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS),en el 2012, 17,5 millones de personas, el 31% de las muertes registradas, fueron por causas cardiovasculares. Parte de estas enfermedades son causadas por la formación de placas de colesterol las cuales acaban obstruyendo las arterias y provocando una falta de riego a los órganos vitales del cuerpo. Es lo que llamamos ateroesclerosis.

El proceso de la formación de estas placas es muy complejo e intervienen un gran número de factores, de forma sincronizada a lo largo del tiempo. Uno de los principales es la inflamación, la cual se origina por la acumulación de lipoproteínas compuestas en parte por colesterol, en las paredes de las arterias. Esta acumulación anómala de lipoproteínas desencadena una respuesta del sistema inmune en la que intervienen los macrófagos, un tipo de células de nuestro sistema de defensa. Éstos, ingieren parte de las lipoproteínas y adquieren un aspecto esponjoso muy característico, por lo que se las conoce como “foam cells”.

Lo que podría parecer una solución a la acumulación de colesterol en las paredes de las arterias, no hace más que complicar la situación. Estas lipoproteínas son modificadas dentro de los macrófagos dando lugar a pequeños cristales que se acumulan y acaban provocando la muerte de las células. Al morir, los cristales son liberados formándose las placas ateroescleróticas en la pared de la arteria, que a su vez producen una mayor inflamación. Esto desencadena la llamada de más macrófagos y el ciclo se vuelve a repetir.

Un grupo de científicos del Weizmann Institute of Science de Israel ha optado por investigar cómo y por qué se forman estos cristales de colesterol dentro de los macrófagos “in vivo”, es decir, en las células vivas. No es una tarea fácil ya que estamos hablando de estructuras de unos 70nm, 150 veces más pequeño que el grosor de un cabello. Para ello, han escogido las instalaciones del Sincrotrón Alba, en Cerdanyola de Vallés. La tecnología de esta infraestructura científica, la más importante del Mediterráneo, permite visualizar la estructura atómica y molecular de los materiales y estudiar sus propiedades.

Para poder desarrollar este experimento, los macrófagos se “alimentaron” con colesterol y se visionó su estructura 3D gracias al microscopio de Rayos X del Sincrotrón. El desarrollo de esta técnica ha permitido observar los diferentes procesos que se van sucediendo en el interior de la célula y obtener imágenes de gran nitidez donde se puede ver perfectamente la membrana del macrófago y los cristales de colesterol.

 

Tomografia

Tomografía de una célula (membrana plasmática en lila) que ha generado un cristal de colesterol (marcado en gris).

Los macrófagos ya eran conocidos como reguladores de los niveles de lípidos que podían ser liberados posteriormente en casos de hipolipidemia. Sin embargo, en el caso de ateroesclerosis, hay una desregulación de la ingesta de colesterol.

Todos estos avances en la investigación de las enfermedades cardiovasculares pueden ayudar a reducir de gran forma el número de muertes, pero hay que tener en cuenta, que un estilo de vida saludable, por ahora, es la mejor opción de la que disponemos. Como indica la OMS “La mayoría de las enfermedades cardiovasculares pueden prevenirse actuando sobre factores de riesgo comportamentales, como el consumo de tabaco, las dietas malsanas y la obesidad, la inactividad física o el consumo nocivo de alcohol”

Por lo tanto, intenten tener una vida sana y disfruten de los avances de la ciencia, con paciencia.

 

 

Artículo de referencia,

Varsano, N., Dadosh, T., Kapishnikov, S., Pereiro, E., Shimoni, E., Jin, X., Kruth, H.S., Leiserowitz, L. and Addadi, L. J. Am. Chem. Soc., (2016), 138 (45), pp 14931–14940

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