Un estudio genético desmonta el mito de la “Furia española”

Un estudio genético desmonta el mito de la “Furia española”

Un estudio genético reciente, en el que ha participado Francesc Calafell, investigador del Instituto de Biología Evolutiva (IBE) y profesor de la Universidad Pompeu Fabra (UPF), demuestra que la huella genética española no está tan presente como se imaginaba en la población flamenca.

Un estudio genético desmonta el mito de la “Furia española”

La Furia Española y el saqueo de Amberes, 1576 (Fuente: revistadehistoria.es)

Hoy en día utilizamos la expresión de la “Furia española” para referirnos, de forma admirativa, a los logros obtenidos por la selección nacional de futbol. Pero su sentido no siempre tuvo una connotación positiva, para conocer su verdadero significado tenemos que remontarnos hasta el siglo XVI, concretamente al saqueo de Amberes, en 1579, por las tropas de Felipe II.

La política exterior de Felipe II se caracterizó por las guerras contra Francia, los Países Bajos, el Imperio turco e Inglaterra. En aquella época la expresión de la “Furia española” se utilizaba para referirse a las tropas españolas, y reflejaba las atrocidades que habíoa comedido el ejército en los Países Bajos. Ésta expresión describe a los soldados españoles como “una banda de asesinos, ladrones y violadores” y representa la brutalidad del ejército durante el asedio a dicha ciudad. Los hechos que ocurrieron fueron de tal dureza, que, actualmente siguen estando muy presentes en la memoria de los belgas y holandeses. Tal es así, que hoy en día, se sigue pensando, que los flamencos de baja estatura y con el cabello y la piel oscuros son descendientes de los soldados españoles que participaron en la guerra de los Ochenta Años.

Un estudio genético liderado por Maarten Larmuseau, de la Universitat Catòlica de Lovaina (Bélgica), en el que ha participado Francesc Calafell, investigador del IBE y profesor de la UPF, demuestra que la huella genética española no está tan presente como se imaginaba en la población flamenca. «El hallazgo no refuta la brutalidad de las tropas españolas, sino que pone de manifiesto que pocos de los nacimientos fruto de las agresiones sexuales que perpetraron sobrevivieron y originaron linajes presentes en la población belga actual», puntualiza Calafell.

“La estrecha colaboración entre genetistas, historiadores y arqueólogos es fundamental para conocer de forma más detallada la historia de la humanidad”

El responsable de desmontar el mito es el cromosoma Y, que, a pesar de sólo representar un 1% del genoma masculino, es el responsable de que los hombres sean anatómicamente hombres, y que gracias a él, se favorece el desarrollo de los testículos en el feto, en detrimento de que se formen se formen ovarios. Además, analizando sus variantes, podemos conocer el origen, la dispersión o distribución geográfica de cada una de ellos.

El estudio genético The black legend on the Spanish presence in the low countries: Verifying shared beliefs on genètic ancestry” publicado en la prestigiosa revista American Journal of Physical Anthropology, analiza las frecuencias de las variantes R1b-Z195 y la R1b-SRY2627, por ser las más frecuentes en hombres de la península ibérica que en el resto de Europa. El objetivo era conocer si las frecuencias de éstas variables en Holanda y Flandes son similares a las de la península ibérica. Para ello se ha utilizado una muestra de 116 voluntarios de hombres de nacionalidad Flamenca y Holandesa, conocedores de su genealogía por vía paterna. Además, los voluntarios tenían que tener antepasados que hubieran vivido, antes de 1700, en Malines, Aalst, Anverso o Zichem; y apellidos que se hubieran registrado legalmente en alguna de estas ciudades a finales del siglo XVI.

“El estudio del genoma proporciona información muy valiosa sobre las rutas de las migraciones humanas, mezclas de población y linajes presentes en otras culturas”

El resultado del estudio genético indica que las frecuencias de las variantes R1b-Z195 y R1b-SRY2627 son muy parecidas entre los flamencos originarios de las ciudades arrasadas y las del resto de los habitantes de Flandes.  Estos datos se han comparado con las de áreas vecinas, donde casi no hubo presencia española, como las del norte de Francia, llegando a la conclusión que también eran muy parecidos con las muestras analizadas. Así, una de las conclusiones que se extrae de éste estudio es que a pesar de las agresiones sexuales de los soldados, la variación genética no ha sido lo suficientemente significativa como para haber dejado una huella evidente en el ADN de las poblaciones autóctonas actuales, ni siquiera en hombres que descienden directamente de las comunidades que fueron víctimas de la “Furia Española”.

El estudio genético desmonta el mito referente a que los flamencos de baja estatura y con el cabello y la piel oscuros sean descendientes de la “Furia Española” y ponen de manifiesto que pocos de los nacimientos, fruto de las agresiones sexuales que se perpetraron, sobrevivieron y originaron linajes presentes en la población belga actual.

 

 

 

 

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