ALUMBRANDO LA HISTORIA DE IRÁN CON LUZ SINCROTRÓN

ALUMBRANDO LA HISTORIA DE IRÁN CON LUZ SINCROTRÓN

La construcción de los zigurats, imponentes monumentos mesopotámicos que rendían homenaje a los dioses hace más de tres milenios, implicó unos conocimientos tecnológicos que aún a día de hoy desconocemos. Para sacar a la luz algunos de estos ingenios, un grupo de investigación del Instituto para la Investigación en Ciencias Fundamentales de Irán ha estudiado piezas de vidrio pertenecientes al Zigurat de Choga Zanbil con la ayuda del haz del sincrotrón ALBA en Barcelona.

By ninara [CC BY-SA 2.0] via Wikimedia Commons

Zigurat de Choga Zanbil. Ninara [CC BY-SA 2.0] via Wikimedia Commons

‘¡Vamos! ¡Moldeemos ladrillos y hagámoslos cocer!’ Y cocieron ladrillos hasta volverlos piedra, y betún hasta volverlo cal. Y dijeron: ‘Levantemos una ciudad y una torre cuya cima toque el cielo, para crearnos renombre. De lo contrario seremos esparcidos por todos los países’.

En este pasaje del Génesis (11:10-17), el antiguo testamento recoge la construcción de la Torre de Babel. Aunque se desconoce con certeza, se cree que el monumento bíblico podría estar basado en los zigurats de Babilonia – en concreto, en el zigurat Etemenanki.

Para los sumerios, babilonios y asirios, el zigurat simbolizaba un puente entre el cielo y la tierra. Estas construcciones, con forma de torre o pirámide escalonada, servían de base al templo que las coronaba, y su propósito era el de acercarlo al cielo. A cierta altura del suelo, el templo representaba la morada de los dioses, especialmente de la deidad más importante de la ciudad. En él, no se celebraban actos públicos ni ceremonias y solo los sacerdotes tenían acceso a su interior, siempre para atender las necesidades divinas.

Para los sumerios, babilonios y asirios, el zigurat simbolizaba un puente entre el cielo y la tierra.

Zunkir [CC BY-SA 3.0] via Wikimedia Commons

Mapa de los zigurats. Zunkir [CC BY-SA 3.0] via Wikimedia Commons

Desde el tercer milenio a.C. y durante los 1500 años posteriores, los pueblos que habitaban la región mesopotámica construyeron 30 zigurats en el territorio del actual Irak. Otros dos fueron construidos en el actual Irán, siendo uno de ellos, el zigurat de Choga Zanbil – en la antigua ciudad de Susa – , uno de los mejor conservados. Es por ese motivo por el que se considera la región mesopotámica como “el lugar de nacimiento de la arquitectura”, como ya escribía el historiador del arte Sigfried Giedion en 1962, añadiendo que con los zigurats “el antiquísimo deseo de establecer contacto con fuerzas invisibles tomó, por primera vez, forma arquitectónica”.

“Se considera la región mesopotámica como el lugar de nacimiento de la arquitectura”, Sigfried Giedion, historiador del arte.

Para construir los zigurats, se emplearon diversos materiales y estrategias de construcción. El núcleo del zigurat se levantaba con ladrillos de adobe, mientras que la parte exterior estaba cubierta de ladrillos cocidos, que en ocasiones podían estar vitrificados en diferentes colores; el acceso al templo de la cúspide se realizaba mediante escaleras, situadas bien en los lados del zigurat o ascendiendo en espiral hasta la cima. La base del zigurat apuntaba a los cuatro puntos cardinales.

Aprovechando el buen estado del zigurat de Choga Zanbil, un equipo de investigación del Instituto para la Investigación en Ciencias Fundamentales de Irán decidió recoger algunas piezas de cerámica, metal y de vidrio decorativas del zigurat y analizarlas. Aunque se sabía que la fachada estuvo decorada en azul vidriado y terracota verde, y su interior con mosaicos de marfil y vidrios, los vidrios hallados presentaban un brillo cuyo origen era difícil de explicar.

Aunque se sabía que la fachada del zigurat de Choga Zanbil estuvo decorada en azul vidriado y terracota verde, los vidrios hallados por los investigadores presentaban un brillo cuyo origen era difícil de explicar.

El equipo de investigación se puso en contacto con los responsables del sincrotrón ALBA, en Sardañola (Barcelona), a fin de resolver el enigma de los vidrios de Choga Zanbil. Mediante el haz de rayos X del sincrotrón, los investigadores pudieron analizar la composición química de las piezas decorativas.

Wollastonita. Didier Descouens [CC BY-SA 3.0] via Wikimedia Commons

Wollastonita. Didier Descouens [CC BY-SA 3.0] via Wikimedia Commons

Aunque en una primera aproximación determinaron que la composiciónde los vidrios la integraban calcita, cristobalita y yeso, el estudio detallado de las piezas reveló que los vidrios también contenían wollastonita y zeolita A (un silicato de aluminio y plata deshidratado), materiales que podrían ser responsables del brillo superficial de las piezas.

Este descubrimiento, y todos los que pudieran surgir del estudio de las diversas piezas recogidas del zigurat, podrían resultar cruciales para entender los procesos tecnológicos que ya conocía esta antiquísima civilización. Por ese motivo, se ha establecido una colaboración entre el sincrotrón ALBA y el equipo de investigación iraní que permitirá a los investigadores seguir estudiando los misterios de Choga Zanbil hasta que el futuro sincrotrón iraní (ILSF – Iranian Light Source Facility) esté acabado, y puedan continuar allí el estudio.

Los descubrimientos surgidos del estudio con luz sincrotrón de las piezas del zigurat podrían resultar cruciales para entender los procesos tecnológicos que ya conocía esta antiquísima civilización.

A la luz del haz sincrotrón el zigurat de Choga Zanbil, Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 1978, brillará con luz propia como hizo hace 3200 años para venerar a Inshushinak, el Dios de Susa, revelando esta vez algunos de sus secretos mejor guardados.

 

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