Cristina Latasa: “Sin investigación básica un país no puede prosperar”

Cristina Latasa: “Sin investigación básica un país no puede prosperar”

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La bioquímica pamplonesa Cristina Latasa Osta dirige Recombina Biotech, una pequeña empresa biotecnológica que ofrece servicios de ingeniería genética y bacterias a la carta.

- Recombina Biotech es una spin-off que surgió del grupo de investigación de Iñigo Lasa en el Instituto de Agrobiotecnología, en Pamplona (IdAB). ¿En qué consiste?

Recombina es una empresa que surge del Laboratorio de Biofilms Microbianos del IdAB con el objetivo de acercar al mercado nuestro conocimiento en ingeniería genética y microbiología molecular. Más concretamente, Recombina desarrolla (o co-desarrolla) productos innovadores basados en este know-how como son vacunas, probióticos o nuevas biofactorías de compuestos recombinantes.

- Entonces el cliente os pide un producto y vosotros diseñáis bacterias recombinantes que lo produzcan. ¿No existían ya empresas que se dedicaran a esto en el mercado? ¿En qué os diferenciáis de la competencia?

Sobre todo existen empresas que producen proteínas recombinantes. En este caso nuestra ventaja diferencial radica en la posibilidad de realizar varios abordajes con diferentes sistemas de expresión, así como en los parámetros que se utilizan para su optimización. En el caso de la modificación a nivel cromosómico de microorganismos Gram positivos y negativos, únicamente existe una empresa que oferta servicios similares en Gières, Francia.

- ¿Cómo surgió la idea de montar una empresa?

Iñigo Lasa, el líder del grupo de Biofilms, siempre había tenido la idea de intentar crear y consolidar una alternativa laboral para las personas que durante años nos formábamos en su laboratorio. Una alternativa que permitiese que el “talento” y el conocimiento se quedase en nuestra comunidad. Además, Recombina es también una forma de intentar aportar valor, una forma de intentar “devolver” al país una parte mínima de lo que se invierte en investigación transfiriéndola al sector empresarial.

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¿Cómo comenzó el proceso de transferencia?

Al principio sólo teníamos esta idea y no sabíamos absolutamente nada del proceso que conlleva la creación de una empresa. En ese momento, las personas de la OTRI (Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación) y LUCE (Laboratorio de Creación de Empresas) nos ayudaron. Nos pusieron en contacto con el Centro Europeo de Innovación y fuimos incorporados en el programa de creación de empresas de base tecnológica.

¿Recibiste formación sobre gestión empresarial o has sido autodidacta?

En CEIN, el Centro Europeo de Empresas e Innovación de Navarra, recibí formación básica sobre conceptos que hasta la fecha para mí eran desconocidos como el marketing o la gestión financiera y tuvimos un tutor que durante meses nos ayudó a elaborar un plan de empresa. Pude formar parte del programa de creación de empresas biotecnológicas que coordinaba Genoma España. Sin embargo, el día a día de la empresa es lo que me va enseñando. Todos los errores que cometo, la gente que conozco, los problemas y las experiencias nuevas que tengo cada día son un auténtico máster.

¿Qué tipo de ayudas económicas percibisteis? ¿Fue sencillo conseguir financiación o tuviste que ir detrás de inversores con tu pitch?

Yo tuve una beca para emprendedores mientras elaborábamos el plan de negocio con ayuda de CEIN. Después, todos los socios pusimos el dinero que pudimos para constituir la empresa y en unos pocos meses presentamos el proyecto en un foro de inversores organizado por la Fundación MODERNA. Tras reunirnos con dos de los personas que habían mostrado interés por Recombina, se realizó una ampliación de capital en la que entraron estos bussiness angels. Los inversores de Recombina proceden de otros sectores y, además de suponer un soporte financiero, aportan sus conocimientos en gestión empresarial. Sin duda han sido una pieza clave para que la empresa pudiese salir adelante. Según mi experiencia, los inversores ven personas, equipos y potencial y la relación se basa más en sensaciones que en las estimaciones financieras que les presentes en papel.

¿Cuánto tiempo lleva funcionando la empresa exactamente? ¿Cuántos trabajadores tenéis en plantilla? ¿Fue fácil seleccionarlos?

Recombina comienza su actividad en Enero de 2013. Al principio éramos 3 personas y ahora somos 4 en plantilla, dos socias trabajadoras y otras dos trabajadoras, todas mujeres. En mi opinión, lo más importante de una empresa es el equipo, el factor humano. Una idea genial sin un equipo no llega a nada, así que he tratado de formar un grupo de gente complementaria, con conocimientos de biología molecular, pero sobre todo capaz de remar coordinados, de estar en lo bueno y lo malo, personas con las que comparto valores y en las que confío.

¿Los experimentos los realizáis en las instalaciones de la empresa o en otros laboratorios?

Tenemos dos laboratorios de bioseguridad 1 y 2 y todos los equipos de un laboratorio de biología molecular, así que el 95% de los ensayos se realizan en nuestras instalaciones. En ocasiones, cuando requerimos la utilización de un equipo o instalaciones de las que no disponemos, recurrimos a la subcontrata o la firma de convenios.

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¿Quiénes son vuestros clientes más destacados?

Hemos trabajado para grandes compañías veterinarias españolas y latinoamericanas y una compañía farmacéutica, así como varias universidades y centros de investigación españoles y estadounidenses.

¿Puedes compaginar tu labor como directora ejecutiva de Recombina con la labor investigadora? ¿Cuáles son exactamente tus tareas? ¿Echas algo de menos?

Recombina es una empresa pequeñita y que no requiere un gran esfuerzo de gestión. En teoría mi labor es planificar, organizar y controlar todas las actividades de la empresa para evaluar si hay desviaciones y corregirlas. La realidad es que hago lo que puedo como puedo y me apoyo mucho en mi consejo de administración para tomar decisiones. También tengo proyectos a mi cargo en el laboratorio, pero cada vez son los menos, porque es una evolución natural que al final resulta en que la gente que esta todo el día en la poyata trabaja mejor que tú y es incluso más eficiente. Echo mucho de menos el día a día del laboratorio, planear experimentos, ver resultados, plantear hipótesis y leer papers, pero el mundo empresarial también te da nuevas experiencias que valen la pena.

¿Piensas que hay suficiente transferencia en España?

No es Silicon Valley, desde luego, pero España es un gran país donde hay gente que hace muy buena investigación y tiene grandes ideas. Quizás el problema sea más cultural, ya que en este país una gran mayoría de la gente aspira a una plaza en la administración pública. Además, aunque en España tenemos ciencia excelente, quizás la transferencia no se ha gestionado bien y hemos pasado de un escenario en que todo se patentaba aunque nadie lo quisiese explotar a otro en el que sólo para patentar se necesita el compromiso y financiación del licenciatario. También creo que es importante decir que la ciencia básica, la excelencia científica, independientemente y por encima de que se transfiera, es clave para la riqueza de un país. Sin investigación básica un país no puede prosperar.

¿Cómo ves el estado de la I+D en este país? ¿Qué crees que es lo principal que habría que cambiar?

Para mi la excelencia científica es uno de los indicadores más importantes de la situación de un país. Las universidades y los centros de investigación son oro puro y España no debería permitirse perder talento en el que el propio país ha invertido. Pero también creo que, al igual que se hace en otros países, las personas deberían ser evaluadas y los puestos no deberían ser “perpetuos” independientemente de la calidad de la investigación que se haga.

 
*Las imágenes son cortesía de Cristina Latasa.

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