Libros y ciencia con Toni Pou

Libros y ciencia con Toni Pou

Acta informal de la sesión acerca de “Libros y ciencia”:

Por Karel W. F. De Pourcq

Comenzamos con una cita de Willliam Faulkner acerca del escribir libros: “Nadie puede enseñar nada a nadie.” De un espíritu que parece oponerse al “you needn’t learn the hard way”, nos transmite que, ante todo, para escribir un buen libro… hay que escribir, y que recibir los mejores consejos no conseguirán la publicación de nuestro libro… hemos de echarle codos. O mejor dicho, yemas… yemas de los dedos.

¿Por qué escribir un libro?

Adentrándonos en materia, ¿por qué escribir un libro? ¿Por la necesidad de transmitir algo que mora en nuesto interior, el querer dejar algún tipo de huella positiva a nuestro alrededor, el dar salida a una pulsión interna…?

Motivos más prosaicos, de índole más práctica, pueden aducirse para escribir un libro. Uno de ellos, aparentemente el más obvio, pero a la postre el menos sólido, es “por el dinero”. Un repaso a la situación de la industria editorial y la gran competencia presente (se publican en España unos 80000 libros al año) deja claro que el lucro asociado a escribir un libro… se acerca más al disperso y modesto campo de las migajas, que a los réditos que obtendría un tiburón de las finanzas pescando en un mar embravecido. A no ser, claro está, que se logre (insospechadamente o con apoyo) publicar un megaventas o best-seller.

De promedio, si una persona consigue que se publique su retoño literario, puede esperar que los réditos, quedándose con un usual 10 % de lo vendido, oscilen entre una y dos mensualidades… de sueldo mileurista. Es de mencionar también que aproximadamente un 30 % de los libros físicamente impresos terminan destruidos, sin ser jamás comprados (o ni siquiera regalados). Conclusión: ¿”Todo por la pasta”? Si no tienes un motivo mejor, no empieces con ello.

Otros motivos (profesionales) para escribir:

Hay otras razones que pueden complementar y paliar la insuficiencia de la anterior. Con la calculadora en la mano, no necesariamente compensarán el esfuerzo y horas invertidas, pero pueden abrir oportunidades. Y es que escribir un libro sin duda aumenta nuestra visibilidad, y, ¿por qué negarlo…? Desde luego, da prestigio. De modo que, publicar, es una manera de valorizar la marca personal de uno.

Hay ejemplos de personas que así lo hicieron. Es de mencionar un tal Jonah Lehrer, que comenzó su carrera y su posicionamiento como escritor científico escribiendo libros divulgativos de gran calidad. De calidad literaria, y de calidad científica, aparentemente. Hasta que, permitidme concederme la licencia: “saltó la liebre”. Y es que la edificación que mediante ello se había construido, su imagen, prestigio y valor como profesional, se esfumaron rápidamente. La calidad literario-científica había ido de la mano de la creatividad… parece ser que entendida como la invención, el plagio y la imprecisión en las citas. Así que la herramienta que le posicionó, o catapultó, lo atrapó tiempo después desde el pasado, en forma de escándalo.

Un viejo conocido nuestro llamado Toni Pou, relata su propia experiencia en la cual un viaje científico al ártico se plasmó en forma de un libro, que recibió el premio Godó de periodismo (lo cual es por sí mismo un hito). A raiz de ello, la visibilidad del libro y del autor se incrementaron notablemente, surgiendo nuevas oportunidades: la participación en “Diario Ahora”, la colocación como comisario en una exposición de La Caixa, y posiblemente, el establecimiento de otros nuevos contactos profesionales. El poder soterrado pero viral del efecto mariposa. Inescrutable, insondable.

Pero realmente, la mejor respuesta a la pregunta: ¿por qué escribir un libro? Englobando a muchas otras, sería: “porque de verdad deseo hacerlo”. Y si caen unos durillos, bienvenidos sean.

¿Cuándo y cómo escribir un libro?

¿Cuál es el momento ideal para escribir un libro? Todos, y ninguno. Jamás llegan las condiciones óptimas para escribir un libro -por lo menos no dentro del sobrecargado estilo de vida actual-, de modo que el primer consejo práctico para escribir un libro es simplemente COMENZAR a hacerlo, y prometerse que ese libro se completará -y cumplirlo-. Siguiendo los “10 pasos” de Brian Clark: escribir cada día y en toda circunstancia, haga frío o calor, haya ganas o ningunas, escribir, escribir y escribir.

De todos modos, si bien el comenzar en algún momento es lógicamente indispensable, es una buena idea hacerlo con un plan, y no como “un pollo sin cabeza”. Hay algunas consideraciones previas a valorar antes de la escritura, como son el uso de unos criterios de estilo concretos, la decisión acerca del tono que se desea imprimir, desde qué punto de vista y persona se narrará, y qué voz se utilizará. Es conveniente decidirlo antes de comenzar, so pena de haber de hacer numerosos cambios con posterioridad, en aras de la coherencia del texto que se construye.

Asimismo, es importante dotar al texto de una estructura. La presencia de un hilo conductor y una lógica interna hará el texto más legible. La presencia de una historia, lo hará más cercano y agradable de leer, que si fuera una fría enumeración de hechos. La historia contextualiza, genera empatía, crea expectativas, genera curiosidad… y con ello, se llega más al público.

Construir una historia:

Pero, ¿qué es una historia? ¿Cómo la construimos? Uno de los elementos que debe tener una buena historia es que genere interés, que nos pique la curiosidad. Cito: ¿Qué frase tiene una historia detrás? ¿”Un hombre entra por la puerta”, o “un hombre entra por la ventana”…?

Es claramente la sensación de inusualidad la que genera la curiosidad que nos empuja a querer saber más. He aquí, pues, un germen de historia: el hombre que entra por la ventana. ¿Por qué lo hace? O que el famoso ex-tenista André Agassi llegase a decir: “Detesto el tenis. Lo odio con toda mi alma.”, es algo que como mínimo descoloca por unos momentos.

Con muy pocas palabras puede generarse un inicio de historia interesante. Dos de los ejemplos más famosos son el cuento del dinosaurio, de Augusto Monterroso, o el de los zapatos de bebé, de Ernest Hemingway: “Y cuando despertó el dinosaurio todavía estaba allí.”, “Baby shoes for sale. Never used.” En ambos casos, se deja al lector con mucho margen para dar rienda suelta a la imaginación, y con la pregunta de qué es lo que ha sucedido para llegar a tal situación.

Planificar:

Con otra cita de Hemingway, se nos subraya la importancia de planificar bien el libro: “La prosa es arquitectura, no interiorismo”. Todo ha de estar bien planificado y estructurado, con sólidos cimientos. Es cierto que para esto no hay absolutos, ya que algunas personas no trabajan así. En una lista que bien podría haber escrito el bueno de Brian Clark, para elaborar un buen escrito necesitamos construirlo con: estructura, estructura… y más estructura.

En elaboración y apoyo de dicha estructura, hay que tener claro qué se quiere expresar. ¿Sabemos responder, con una frase o dos, de qué va el libro? Acto seguido, ¿cómo componemos todo ello con sentido, con flujo… con pegada? Hacer un buen índice de trabajo será sin duda de una gran ayuda. Entramos, pues, en la elaboración de un índice, en el que decidimos qué es lo que se escribirá.

El índice de trabajo puede ser tan simple como una lista de frases con un orden cronológico. A su vez, estas frases, o puntos del índice, se pueden subdividir en escenas. Tener decididas estas escenas facilitará enormemente la escritura posterior. Plasmando cada una de estas escenas en entre media y -como máximo- una página de extensión, la escritura prácticamente podría dejarse fluir completando cada una de las escenas. La elaboración de fichas de personaje detalladas, especialmente en libros muy extensos, es un recurso también de gran utilidad para mantener la coherencia del escrito final. En éstas fichas se considera el físico, el pasado y la psicología del personaje, conformando un perfil de éste. De hecho, posiblemente la elaboración de la ficha mantiene al personaje más fresco en la memoria incluso si jamás llega a consultarse.

En resumidas cuentas, dedicar una considerable cantidad de tiempo a la planificación de la obra es muy recomendable, el el espiritu de la frase atribuida a Abraham Lincoln: “Dame seis horas para cortar un árbol, y pasaré las primeras cinco afilando el hacha.” Al contrario de lo que se podría pensar, la primera página puede ser la última en ser escrita. Posiblemente, condensando la esencia del libro de forma sutil, sin explicitar qué pasará luego…

Corregir:

Un error que no hay que cometer al escribir una historia, es el de explicitar las cosas. Es mucho más atractivo para el lector mostrarle las cosas, que explicitarlas. Dejar que por el contexto llegue a la conclusión de qué se le pretende transmitir. En otras palabras: “Show, don’t tell”. Repescando otra de las citas que se nos brindaron: “No me digas que la luna brilla. Muéstrame el reflejo de la luz en una copa rota.” – Anton Chekhov

También es necesario, con cualquier texto que se escriba, repasarlo repetidas veces. Leerlo en diferentes momentos y saber ejercer cierta dureza con lo que uno ha escrito, eliminar lo que sobra, y reescribir lo que no encaja. Durante el proceso de corrección, hacer paros y desconexiones de la escritura de ese libro es positivo, porque permite justamente recuperar perspectiva. Durante las correcciones, entre otras cosas, es conveniente repasar:

-No haber escrito cosas demasiado evidentes.

-No haber escrito excesivos pronombres posesivos, ya que cargan el texto.

-Que se mantenga la coherencia del texto.

Y no obstante, hay que saber plantarse, ya que en realidad un libro nunca está “terminado” del todo, sino que se debe abandonar la escritura cuando está suficientemente trabajado. Los momentos mentales y emocionales en que uno lo lee, pueden hacer oscilar cuál es la palabra perfecta para un párrafo… eternamente.

Técnicas narrativas:

Si nos centramos en la divulgación y las técnicas narrativas en ella utilizadas, primordialmente encontramos las cuatro siguientes:

-La generación de implicación personal en el transcurso de los hechos:

Se responde a la pregunta: “¿Cómo hemos llegado hasta aquí?”; se explica qué llevó a ese hecho determinado. Se trata de explicar una historia, sea la que sea. Por ejemplo, cómo Werner Heisenberg realizó algunos de sus descubrimientos mientras estaba viviendo en una pequeña isla del Mar del Norte, o cómo el oso panda, a lo largo de la evolución, desarrolló en sus patas un símil de sexto dedo con habilidades prensiles.

-“A ti también te afecta”:

Con esta otra aproximación se resalta qué es lo que la ciencia hace por el lector. Se muestra para qué sirven las cosas y liga lo que se relata con la vida cotidiana de las personas y con el impacto que la ciencia que tiene en sus vidas. Un ejemplo es la precisión con la que funciona el GPS, que es posible gracias a las teorías de Einstein. Un libro sobre aplicaciones de la cuántica: David Jou – Introducción al mundo cuántico.

-La belleza científica:

La belleza de una teoría, la estética de un fractal, la inasible infinitud del universo, la inesperada belleza visual de un resultado científico (una foto, un diagrama…); recalcar y explotar la vertiente bella de la ciencia o de lo que de ella se desprende; resaltar la relación entre simplicidad, belleza y verdad.

“Es posible saber que tienes razón antes de saber las consecuencias. Puedes reconocer la verdad por su belleza y simplicidad.” Richard Feynman, 1967

Simplemente, explotar, disfrutar y mostrar la belleza que hay en la ciencia y lo que la rodea.

-El humor:

Si te hago reír, comunico. El humor es un fenómeno muy complejo, y con un beneficio directo en la persona. Genera status, al aumentar la atención recibida, genera sentimientos de cohesión y se asocia a la inteligencia, dando credibilidad al tentativo bufón. The Big Van Theory utiliza este vehículo de forma habitual (y pricipal).

Hay muchos factores personales y culturales que influyen en qué es humorístico y qué no. Un rasgo común es la generación en el relato de unas expectativas que se resuelven de forma inesperada (pero factible, coherente…). Hay que tener presente que no en todo contexto el humor es bien recibido, viéndose como frívolo y banalizador. No obstante, en divulgación con frecuencia bajar en cierta medida el rigor es inevitable para poder acercarse al gran público.

La ciencia como técnica narrativa en ficción:

Las series parecen haberse convertido en el vehículo narrativo por excelencia en el primer quinto del siglo XXI (no estamos lejos de completarlo). La mayoría de personas ha visto fácilmente varias decenas de series en lo que va de siglo. Algunas series en las que pueden detectarse elementos de ciencia son: Breaking bad, Fargo, The big bang theory, Manhattan, Orphan black, Black mirror, The knock y  Fringe. No perdiendo de vista que estos enfoques son de aplicación a la escritura, ¿qué papel toma la ciencia en las series?

-La ciencia como elemento justificador, para incrementar la credibilidad de la historia:

Se invoca la ciencia para explicar lo que sucede, o para justificar algún hecho. Se presenta aquí la ciencia como explicación de lo que sucede, o como justificación de la realidad narrativa.

-El elemento científico como tesoro, o como valioso objeto de deseo:

Algún objeto tecnológico, o conocimiento científico pueden tener tal poder o repercusiones, que se convierten en el eje argumental alrededor del cual gira una trama, frecuentemente con antagonismos entre bandos enfrentados que buscan hacerse con su control.

-La ciencia como herramienta:

Algún elemento tecnológico o realidad científica forma del marco de la serie, como un objeto útil, tal vez inclluso rutinario. Esto es algo que se da mucho en series de ficción, o de cariz médico.

-La ciencia como generadora de puntos de vista alternativos:

Alteraciones de la realidad basadas en teorías científicas posibilitan técnicas narrativas alternativas. Si el tiempo pasa a velocidades diferentes en diferentes ubicaciones (teoría de la relatividad) se abren posibilidades de este tipo, que pueden enriquecer mucho la narración. Esto va en consonancia con un estilo de narración más fragmentario que ha ido ganando presencia con el paso del tiempo, en detrimento del narrador omnisciente clásicamente más lineal.

-Ciencia ficción:

El planteamiento de situaciones hipotéticas basadas en tecnologías desconocidas, o situadas en futuros o pasados remotos, o en realidades alternativas. Aparte de como ejercicio imaginativo, permite el planteamiento de situaciones y dilemas actuales, encarnados o “disfrazados” en esos futuros hipotéticos.

-La ciencia como técnica narrativa:

Se explica una historia articulándola alrededor de la ciencia, de modo que si no se usase el elemento científico, la historia o su justificación serían completamente diferentes. Tostoi había utilizado este recurso en sus novelas “Sonata a Kreutzer” y “Guerra y paz”, usando metáforas extraídas de textos científicos.

Si nos fijamos nuevamente en las series, en el caso de Breaking Bad, es muy clara la metáfora entre los conceptos químicos que el protagonista explica como profesor (esteroisomería e imágenes especulares) y su posterior evolución personal, con su lado oscuro emergiendo conforme avanza en el mundo del crimen.

Finalizando: ¿cuál es la situación actual de la industria editorial? ¿Podemos publicar?

Un breve análisis de la situación editorial en España nos indica que parece haber una leve recuperación de éste, después de la caída de facturación iniciada en el año 2008. Esta recuperación, no obstante, parece fundamentarse en los libros de texto, y no en la literatura, ya sea científica o no. Una excepción a esto es la industria editorial en catalán, en la cual parece que sí hay un crecimiento tanto en la facturación en literatura como en otros libros de no-ficción (incluyendo, se entiende, la divulgación).

Para el caso de desear publicar un libro, el panorama catalán presenta en la actualidad una variedad de pequeñas editoriales que surgieron mayoritariamente después de la concentración del sector (concentrado en Grup 62, después absorbido por Planeta). Estas nuevas editoriales favorecen que haya un incremento de oportunidades de publicar (que no de lucrarse con ello). Uno de los motivos es la mayor posibilidad de contacto directo con el editor. Asimismo, las aspiraciones respecto de ventas a alcanzar suelen ser menores que antaño, considerándose que unos mil libros vendidos ya es una buena cifra.

Algunas de estas editoriales en catalán son: Editorial 1984, Males Herbes, Blackie Books, Edicions del Periscopi, La Altra Editorial, Viena Edicions, Editorial Anagrama (que ya existía) y Raig verd. La mayoría de estas editoriales parecen estar abiertas a libros relativamente alternativos, científicos, o que se alejan de lo más comercial.

En castellano, puesto que suelen ser editoriales más grandes, puede resultar más complejo y disputado ser editado, entre otros motivos porque es difícil hablar con la persona responsable. Algunas editoriales en castellano que publican literatura científica o afín son: TusQuets, Lengua de Trapo, Impedimenta, Seix Barral, Alfaguara, Lartoli, Anagrama, Alfaguara y Grupo planeta. En cualquier caso, para tratar de publicar un libro, el escollo principal es que en la editorial lleguen a leer el libro, dada la ingente cantidad de propuestas que pueden llegarles.

Para publicar, una posibilidad es la contratación de una agencia literaria: pueden colocar el libro para el autor, quedándose un porcentaje (cerca del 20 % de los beneficios del autor por las ventas). No obstante, el agente ha de ver factible que se publique el libro, o será simplemente rechazado desde el principio (las agencias también reciben muchos libros). La editorial, si la propuesta de publicación viene por parte de alguien de su confianza, es más probable que le dé una oportunidad (aunque la garantía no existe).

Una vez llegado al acuerdo de publicación, generalmente la editorial adelanta una cierta cantidad sobre las ventas futuras. Después de eso, por fin podremos decir que somos escritor@s de renombre y brindar por nuestro éxito con un vaso bien lleno de agua mineral.

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